miércoles, 5 de julio de 2017

ESPEJOS

"Nosotros que miramos
el tiempo, ¿somo tiempo?
¿O somos el latir de un corazón
que espera entre los márgenes del tiempo?

José Antonio Murcia (@reflejam)


A mi abuela Josefa y a mi abuela Carmen

ro_rub


Me ha dado por pensar en mis abuelas 
a la que no conocí 
y a la que fue la presencia constante 
silenciosa, de cada domingo por la tarde 
desde su eterna mecedora 

Las dos viudas 
victimas de la pobreza 
de una guerra injusta 
que les arrebató marido 
por suerte para la una 
mismo sino para las dos 

De Josefa guardo su mirada triste 
su propensión al silencio 
y la misma bondad endémica 
que aboca casi siempre en la injusticia 
De Carmen 
¿qué guardo de la imagen de mi abuela 
ciega en la fotografía? 

Pasan los años 
e intentamos reconocernos 
explicarnos tal vez 
en los que nos precedieron 
buscar el eslabón que nos ancle 
vana justificación para el presente

Veo en mi soledad 
el triste reflejo de las suyas 
Retrocedo hasta sus años jóvenes
y asisto, inerme 
al repetido abandono 
de los hijos en hospicios 
a la misma indefensión 
de su mirada

¿Durante cuánto se perpetúan idénticas 
las imágenes repetidas de los espejos? 
¿En cuantas vidas seguiré 
siendo la misma viuda de ojos tristes 
de la fotografía? 



4 comentarios:

  1. Querida Carmen:
    He llorado al leer tu comentario sobre tus abuelas. Me da mucha pena que solo conocieras su trisgeza, esa pena reflejada en su mirada de la que tú bien hablas, un dolor profundo, el dolor de no haber podido abrazar a sus hijos cuando estos la llamaban, de no estar a su lado cuando enfermaban o cuando sacaban sus estudios con buenas notas.Es decir, cuando necesitaban a su madre y ella a sus hijos. Todo porque un hombre se creyó dueño de su mujer y de sus hijos y se apoderó de sus bienes materiales y de sus personas y le robó la felicidad de verlos crecer.
    Cuando tú conociste a la abuela Josefa habían pasado muchos años de toda esta desdicha, en ese momento era feliz porque veía a sus hijos y nietos llenos de esa celicidad que ella había añorado, durante tanto tiempo.
    Era de una familia acomodada pero no le dejaron darle a los suyos lo que necesitaban. A pesar de todas esas desdichas, salimos adelante con la certeza de que una madre todo lo puede. Con sus silencios vivimos años felices junto a ella.
    Yo fui la confidente de muchas de sus penas. A veces me pregunto que ¿por qué siendo yo una de las hijas pequeñas me eligió para confiarme sus penas? Estoy segura de que fue porque, desde que tenía poca edad, Dios me escogió para ser su progectora salvándola así tantas veces de las garras del leon. Esta historia mía es también hoy la vuestra.

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    1. Yo, ahora lo sé, aprendí a ser resiliente de vosotros. Eso se aprende sin palabras. Es vuestra mejor herencia.

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  2. La teoría de las constelaciones trata de explicarnos; hasta lo que yo sé, plantea una especie de "eterno retorno" en cada una de nuestras vidas, en nuestras sombras, que solo halla solución en el momento en el que un afortunado eslabón de la cadena genealógica desata el nudo de ese cordón umbilical.
    No lo sé, mi Carmen.

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  3. ¿Será este, Almu, el afortunado eslabón que desate definitivamente el nudo de ese cordón umbilical? Me gusta pensar que sí. Me gusta esta hermosa explicación de la vida como espejo y como trampolín desde el que saltar hacia otras posibilidades impensables. Gracias, mi Almu.
    ***
    No me canso de pensar en lo guapa que estabas ayer con Miguel en tu barriga, ya casi a punto de convertiros en un "nosotros". Estos días pienso mucho en las palabras que nuestro fraile nos regaló hace ya muchos años:
    "Solo contigo quiero ser yo
    Solo conmigo eres tú
    Y sin vosotros, no podemos ser nosotros"
    La clave está en el "nosotros", Almu, siempre lo supe; ahora, tengo la certeza.

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