martes, 30 de agosto de 2016

MEMORIA

"Un privilegio guardo: tu memoria"

Víctor Botas




Para que no me olvides
Para que mi recuerdo no se pudra
entre las madreselvas del jardín 
Para que mi memoria 
trepe los altos muros del dolor
Para que un sonido en la escalera
un escalofrío, tal vez
te devuelvan intacto
el eco de mi voz





lunes, 29 de agosto de 2016

INFANCIAS

"Habitante de tu destino"

Vicente Huidobro


Cultura inquieta


La maestra nos recitaba versos de amor y nuestros cuadernos infantiles se llenaban de tristes poemas dictados entre suspiros. Pensábamos que había contraído una extraña enfermedad incurable hasta que el largo de la falda de nuestros uniformes se fue acortando y fuimos nosotras las que empezamos a suspirar mientras recitábamos el verbo amar. Nuestra maestra nunca curó esa rara propensión a la nostalgia, quizá por eso no hizo caso de los consejos de su médico y se fugó en el primer carguero que pasó por nuestro pueblo. Cada año por Navidad nos enviaba una escueta postal que nos llenaba la infancia de sal y de herrumbre.




domingo, 28 de agosto de 2016

LA MUERTITA



Empezaron a llamarla "la muertita" ya desde la infancia, cuando a los cuatro años, casi a punto de cumplir cinco, sufrió el primer ataque. Durante horas permaneció inmóvil, como si la muerte la hubiera colonizado silenciosamente. Probaron infructuosos remedios: ni las cataplasmas con ungüentos, ni las oraciones del reverendo, ni los llantos de la madre... hasta que, mientras le daban  la vuelta para revestirla con el hábito de la virgen del Carmen, como era costumbre enterrar a los muertos en su familia, su rostro pegado a la almohada la devolvió a la vida en medio de convulsos jadeos. Desde entonces, cada vez que la aquejaba una crisis, apretaban la almohada sobre su rostro con el gesto del asesino irredento para arrancarla con suavidad de las garras de la muerte. 
Con los años, las crisis se espaciaron y las viejas almohadas fueron relegadas al sótano. El miedo regresó el día que "la muertita", así seguían llamándola en casa, se echó novio. Durante el primer año, la muerte se mantuvo alejada de la pareja y el silencio tácito de la familia fue la mejor dote que pudieron ofrecerle. Se reservó la iglesia y se encargó la confección del traje: en un mes la casarían. Durante la fastuosa cena de pedida, después de la entrega mutua de las joyas y el consabido reloj, la prometida se desplomó sobre la mesa. El novio contempló paralizado cómo los padres, con cara de aparente preocupación pero sin los aspavientos que provoca la inminencia de la muerte, mandaban a la criada a por una almohada del sótano. Procedieron, como de costumbre, a taparle el rostro con la almohada, como el médico que maneja con serena indolencia al enfermo. A los pocos minutos, despertó aduciendo los efectos del vino blanco. Durante los postres el padre sacó al novio con el pretexto de fumar un habano de importación y le explicó con infinita ternura el secreto de la hija muerta. 
La boda se celebró el día previsto con mucho boato y con una sincera complacencia en los ojos del padre. El marido, tras el viaje de novios, que transcurrió con la misma ilusión e idéntico nerviosismo de todos los primerizos, empezó a temer en secreto la aparición de la muerte; apenas contaba con unas escuetas indicaciones del suegro y con el recuerdo de unas confusas imágenes de la noche de la pedida. De modo que, en secreto, tras los días en los que ella permanecía más silenciosa y lánguida que de costumbre- era esta una tara que le había quedado de sus frecuentes crisis de la infancia- el marido le practicaba mientras dormía ese macabro proceso de reanimación. El despertar era inmediato, un leve carraspeo no más, y su actitud era entonces más cariñosa que de costumbre, más sensual si cabe, como la del que, devuelto a la vida, se aferra con urgencia a los placeres terrenales. Con los años, esta estrategia se fue convirtiendo en salvaguarda de un matrimonio asediado, como todos, por los peligros de la convivencia cotidiana. 
Una noche, después de una larga crisis de silencio e indiferencia, que es la carcoma de todos las parejas, el marido depositó, como siempre, la almohada sobre aquel rostro que aún conservaba la misteriosa inocencia de su juventud y la apretó -juraba y perjuraba después ante los suegros- con la misma fuerza de siempre; esta vez, no despertó. El médico encargado de certificar la defunción, conocedor de los antiguos paroxismos de la infancia, certificó muerte natural y consideró innecesaria una autopsia, que habría revelado de otro modo, muerte por asfixia. 


sábado, 27 de agosto de 2016

MATERNIDAD DIFERIDA


"Corta la madre el cordón umbilical 
mas no renuncia al vínculo. 
Te empuja a la otredad 
pero (...) bebe en tu vida
pues en ella (...)
su entraña
aún palpita"

Clara Janés

A Jorge



Cultura inquieta, por Santi Bañón


Los últimos días, casi al descuido, la tarde empieza a retirarse antes y quedamos alumbrados apenas por la luz de la luna en los últimos juegos del verano. Te veo correr en la orilla, esquivar las olas y complacida, atrapo estas imágenes en mi retina como salvaguarda de tu infancia, como testigo mudo de mi maternidad. En poco tiempo serás un hombre guiado por secretos impulsos. Y yo te contemplaré con esa mezcla de asombro y de nostalgia por la vida que avanza como un río imponente abriéndose paso entre la maleza y las piedras, buscando su rumbo, siempre adelante. Los días se complacen en desvelarme al fin su misterio: ser tu madre, saberme tu origen son ahora razón suficiente para estos últimos días de verano. 


lunes, 22 de agosto de 2016

MUDAR LA PIEL

"Solo que muchas veces la voluntad no basta"

Raquel Lanseros




Cuando tras los párpados 
naufragan los sueños
cuando el recuerdo no alcanza
el precio diario de existir
es el momento de izar banderas
y con el sol de cara
y el chillido voraz de las gaviotas
aprender otra vez la soledad
Lavar la memoria 
y tender los recuerdos al sol
llenar las cajas del olvido 
y vaciarse como una caracola
en las manos suaves del mar
Volver a sentir el miedo
y a temer al frío 
envidiar a las mareas
que siempre regresan a las playas
Declararse en huelga 
y, sin embargo
saber que toca 
una vez más 
mudar la piel. 




martes, 16 de agosto de 2016

AMORES PLATÓNICOS.




Hay noches en que los saco a todos de la caja y juego a ordenarlos: por el nombre, por su antigüedad, por el estado... A veces alguno se hace el remolón y finge que duerme. Yo juego a ignorar su ausencia. Dejo su hueco en la fila y el resto protesta con desagrado. Al fin lo saco y ocupa su puesto con cierto aire marcial. Con los años, han aprendido a llevarse bien entre ellos, incluso a necesitarse unos a otros para hacer esas largas formaciones que tanto les gustan. Los días en los que estoy aburrida juego a mezclar a unos con otros. Les da risa verse con una cabeza que no es la suya o con un sentido del humor del que nunca pudieron hacer gala. Por la noche se pelean entre ellos por dormir en mi cama. Para evitar tanto revuelo, lo echamos a suertes cada día a las ocho de la tarde, justo antes de la cena. Así ocupo mis días. Dicen que soy demasiado vieja ya, pero ayer llegó a la residencia un nuevo  compañero. No anda muy bien y tiene que ajustarse continuamente las gafas, pero creo que no ha parado de mirarme durante toda la cena. Cuando nos levantemos de la mesa, iré hasta él y le preguntaré si conoció a mi difunto, que en paz descanse. Quizás acceda a venir a mi habitación un día de estos para ver mi caja. Hace mucho que nadie entra en ella. 

sábado, 13 de agosto de 2016

HUMANOS

"¿Sólo somos destinos
disfrazados de cuerpos?"

Ramón Gaya


Gabriel Brizuela


Relegados al final del zoológico, ajenos a las escasas miradas que se detenían unos minutos frente a sus jaulas, hacían el amor con desgana, en un vano intento por perpetuar una especie ya extinta de la que eran, afirmaban a los elefantes incrédulos, los últimos ejemplares. 

viernes, 12 de agosto de 2016

PASATIEMPOS CON PALABRAS: BESOS

"Hoy estoy besando un beso;
estoy solo con mis labios"

Pedro Salinas


Cultura inquieta



Besos de amor, 
besos de judas. 
Besos silentes y 
también sonoros. 
Besos de duelos, 
besos lascivos. 
Besos culpables.
Besos ciegos, 
besos a nadie. 
Besos adolescentes, 
besos últimos. 
Besos callados, 
besos valientes. 
Besos enfermos. 
Besos en sueños. 
Besos de niños, 
besos de abuelos.
Besos a oscuras, 
besos con miedo. 
Besos en labios, 
besos en cartas. 
Besos de llegada y 
también de partida. 
Besos sin dueño, 
besos con nombre.  
Besos con calma, 
besos robados. 
Besos nuevos 
y repetidos. 
Besos de miel 
y de hiel. 
Besos a tontas 
y también a locas.

lunes, 8 de agosto de 2016

DEL REVÉS

"Otra vez a volvernos del revés"

J. Sabina 





Otra vez a volvernos del revés 
A empezar nuestra casa por los pies

Otra vez a inventarnos nueva vida
A jugarnos un sueño por partida

Otra vez a clavarnos alfileres
Por fingir ser héroes con poderes

Otra vez a contar tiempos felices
Y a sangrar por las mismas cicatrices 

Otra vez a vivirnos de prestado
Como dioses en un mundo olvidado



viernes, 5 de agosto de 2016

JUDÍOS




7479 nombres
con tinta roja indeleble 
como la memoria
como la sangre
de los pueblos que
cubre las paredes 
de esta sinagoga
Mis ojos se abisman 
ante tanto dolor
que traza la historia.



jueves, 4 de agosto de 2016

PONGAMOS QUE HABLO DE PRAGA

"¡Ay! Praga, Praga… Praga 
donde el amor naufraga 
en un acordeón"

Joaquín Sabina 





Las ciudades cobran otras formas, se inundan de mareas humanas, Babel se apropia de la urbe y uno desea por un instante merecer el don de descifrar todas las lenguas. Los palos selfie sobresalen entre las muchedumbres y los patines eléctricos amenazan con apropiarse de las calles. Han desaparecido los letreros que anunciaban el revelado instantáneo y las franquicias extienden sus garras a través de locales que venden idénticos productos en cualquier punto de Europa. Pese a todo, hay ciudades que, traspasadas por la fuerza de su propia historia, siguen ejerciendo para el viajero la fascinación de los cuentos de hadas. 

miércoles, 3 de agosto de 2016

LOS GIRASOLES CIEGOS


Van Gogh


A veces, aparece uno entre cientos
Permanece frente al sol
Hasta que apaga su último rayo
Cuando todos agostaron su piel.

Unos lo llaman mesías
Otros castigan con miedo
La osadía del que es diferente
El desorden del cielo infinito

Pero en nada repara el valiente
Que a su miedo libera con sueños 
Y su suerte repara con versos 

A los hombres medrosos alienta
La esperanza de ser otra vida
El perdón de los años sin luz.