domingo, 31 de julio de 2016

VOLVER A EMPEZAR

"Si eres amor de verdad
Lo imposible siempre llega"

Pedro Salinas





La experiencia compartida nos dice que segundas partes nunca fueron buenas. Ya se sabe aquello de "perdono pero no olvido". A todos nos habría gustado en algún momento de nuestras vidas tener ese paño mágico con el que borrar las afrentas cometidas o los daños que nos infligieron. Nuestros pobres quereres, la mayoría de las veces, guardan fiel memoria de los agravios y desagravios como si de precarios albaranes se tratara. Pero el amor es un don, y como don solo podemos estar preparados para ser dignos de recibirlo. 

Dicen, y solo lo compruebas cuando te toca a ti, que el único amor realmente desinteresado es el de una madre. La maternidad, en este tiempo donde luchamos de una forma tan consciente por la paridad, es la auténtica experiencia que nos reconcilia con nuestro ser mujer. Y es precisamente en el amor a los hijos donde descubrimos lo mejor de nosotras mismas. Mi maternidad fue, como yo digo, una maternidad diferida - quizá como todos los acontecimientos fundantes de mi vida- Los primeros años de mi hija estuvieron marcados por mis oposiciones y los primeros de mi hijo fueron sesgados por el dolor. El dolor durante años creó distancias entre B y yo más fuertes que mi propia conciencia de mi amor por ella. En vano me esforcé por ser digna de merecer el don de la capacidad de amar de esa forma generosa y confiada que yo veía en otras mujeres. Durante años he arrastrado la terrible culpa de no amarlos de la misma forma que a mí me habían querido cuando niña. La culpa es quizás el lastre más pesado que las madres arrastramos. 

Pero una mañana, después de una sesión con la sicóloga - la última- descubres que lo imposible acaba por llegar. Esa semana había tenido un sueño confuso, de esos que te persiguen en la vigilia como oráculos indescifrables. Íbamos en coche por una carretera de montaña sobre el mar: alguien conducía, yo iba de copiloto y B y J detrás. Tenemos un accidente y el coche cae al mar. Yo me suelto el cinturón y tengo que decidir a quién salvo: rescato primero a J, lo saco fuera y cuando regreso, ya no hay nada, solo dos siluetas marcadas sobre la arena. Cuánta culpa pude acumular esos días. ¿Por qué salvaba primero a J? Hasta que R. fue acompañándome hasta el descubrimiento de quiénes eran esas dos siluetas convertidas en arena, en polvo, en muerte. ¿Cómo no había sido capaz de verlo antes? Pascual y Belén, y con ellos moría definitivamente todo el dolor, el profundo daño, la culpa... De forma milagrosa se borraban las huellas que yo creía indelebles, me era concedido definitivamente el don de la capacidad de amar como solo lo hace una madre y volvíamos a empezar. Mi terapia había acabado. 



Escrito en el coche, a las 7 de la mañana, camino del aeropuerto de Barajas. 

sábado, 30 de julio de 2016

MIRADAS INESPERADAS

"Aprender a mirar de otra manera.
Aprender a confiar de un nuevo modo.
Aprender a esperar
como si el mundo se estuviera haciendo"

Francisca Aguirre





Siento lástima de ciertos semáforos
de esos que, sin visera, 
parecen enfrentarse a nuestro mundo
así, tan frágiles y tan desnudos
que cuando prenden el rojo
algunos conductores contagiados
detienen la marcha bajo su amparo
y lloran frente al retrovisor 
un amor mal curado
un recuerdo temido
el abismo del miedo
sin alcanzar siquiera a imaginar
la causa de ese asalto al corazón. 



jueves, 28 de julio de 2016

CIUDADES DESIERTAS

"Conozco la densidad de las mareas
y no llega la sal hasta estas calles
ni los niños juegan a saltar las olas,
aquí no hay mar"

M. Cinta Montagut 


Bhen Shahn



Me gusta la ciudad en verano. Pareciera que los que no existen durante el invierno se adueñaran de ella. Los jardines se pueblan de abuelos con sillas que tratan de despistar el calor con monótonos chismes de escalera. Los pocos niños que aún quedan vagabundean entre columpios vacíos y desvaídas palomas. La ciudad parece otra. Es la ciudad de los que no veranean, la de los solitarios, la de los inmigrantes. La ciudad de los místicos, la ciudad de los pobres. La vida sencilla que sigue, renovando el milagro cada día de un nuevo amanecer.  


martes, 26 de julio de 2016

FRACASO

"Amiga pájaro:
¡Las sombras!
Ahí llegan las sombras.
¡Las sombras!

Inna Geasuha


Unknown photographers




Lo consiguió:
Restañó la herida
Disipó las sombras
Tentó su suerte 

Ya no amontonan inviernos
Ya no laceran los sueños
Ya sepultaron sus muertos

Lo consiguió:
Una mujer en su cama
Un hijo nuevo a los brazos 
Sus huérfanos renacidos

Algo se quiebra en mis ojos:
ahí llegan las sombras
constato mi propio fracaso.  



lunes, 25 de julio de 2016

CONSCIENCIA





Aquel día, por primera vez en diez años de matrimonio, sintió vergüenza de su desnudez y cubrió su cuerpo con una toalla. En ese instante sintió que habían sido expulsados del paraíso.

sábado, 23 de julio de 2016

MICRORRELATO

"Y otros muñones de tiempo marchitos
los muros componían"

T.S. Eliot

Ray Metzker


Construimos altos muros, levantamos barricadas y ahondamos negras zanjas con las que protegernos de las famélicas hordas que amenazaban desde un lejano e incierto horizonte. Mientras tanto, nos amamos con la soberbia del que aún no conoce el temor. 
Nadie nos advirtió que el enemigo estaba dentro. Para entonces era demasiado tarde. Tapiamos la entrada y, asaltados por primera vez por el miedo, nos arrojamos al fondo del cenagoso pozo adonde nadie pudiera venir a salvarnos.


viernes, 15 de julio de 2016

UN AMOR

"(...) Pero dime
¿fingirías por mí,
una tarde, un ratito,
que el mundo 
es solo brisa
que me quieres y nada 
se interpone?"

Jesús Beades



Abro mis manos 
y ato tu recuerdo a las estatuas de los parques
por si se te ocurre regresar
y quieres reencontrarte con la imagen
intacta de tu nombre
con el eco del te quiero trémulo 
en mis labios
con los sueños conservados
entre bolas de alcanfor 
Pero acaso esta noche 
en esta habitación de hotel de provincias
las voces que traspasan las paredes
no sean las nuestras
y yo me abrace a los cristales rotos
de un amor, tu amor
que nunca fue. 


miércoles, 13 de julio de 2016

LA PUERTA VERDE

A Isabel

"Vi el engranaje del amor y la modificación de la muerte, vi el Aleph, desde todos los puntos (...) y sentí vértigo y lloré porque mis ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural, cuyo nombre usurpan los hombres, pero que ningún hombre ha mirado: el inconcebible universo"

J. L. Borges, El Aleph






Después de quince horas escuchando hablar de Borges, uno empieza a ver alephs detrás de cada rincón. El de esta tarde adoptaba la forma de una puerta verde. Esa puerta también era el punto que contiene todos los puntos del universo. Ante ella todas las posibilidades de lo real convergen en forma de diversas actitudes, tan cambiantes y poliédricas como la propia realidad. La posibilidad de quedar paralizado por el miedo; la de empujarla; o la más compleja de todas: sentir que la puerta se abre con el peso del que intenta saltarla. La puerta verde, señalada como uno de los puntos de una ruta de senderismo en torno al Escorial, se convierte así en metáfora de nuestra actitud ante la dificultad. 
¡Felices los valientes que no dudan en dar el arriesgado salto que les devuelve la sorpresa y el deslumbramiento de lo imprevisible!




viernes, 8 de julio de 2016

SOLEDADES

"Yo me atrevo a insinuar esta solución del antiguo problema: La biblioteca es ilimitada y periódica. Si un eterno viajero la atravesara en cualquier dirección, comprobaría al cabo de los siglos que los mismos volúmenes se repiten en el mismo desorden (que, repetido sería un orden: el Orden). Mi soledad se alegra con esa elegante esperanza"

Jorge Luis Borges, "La biblioteca de Babel"


Nicolas Grospierre The Never-Ending Corridor of Books / El interminable pasillo de libros. Fhotoespaña 2016


La suma de dos números positivos tiene siempre como resultado un número mayor. Del mismo modo, la suma de dos soledades no mitiga ni un ápice la dolorosa situación de partida, sino que con el tiempo la duplicará, incluso la triplicará en una triste progresión aritmética imposible de detener. Una vez iniciado el movimiento de complejos engranajes que sustentan esa máquina infernal, ya no es posible detenerlo. Los afectados contemplan absortos el extraño prodigio pero, paralizados por el miedo y la culpa, apenas aciertan a realizar el desaforado esfuerzo que requiere elevar la mano hasta la manija roja que con un leve roce cambiará el curso de los engranajes, de modo que la suma con una nueva soledad no mitigará ni un ápice la dolorosa situación de partida, sino que con el tiempo la duplicará, incluso la triplicará en una progresión aritmética imposible de detener. 





domingo, 3 de julio de 2016

NOSOTROS

"Confieso que he bebido cera hirviente
tratando de sellar todas mis puertas"

Antonio Praena.


Ana Teresa Barboza


Sepultar entre ortigas su nombre 
Arrancarle una a una las letras
como las espinas a este pescado
Concentrarme en la tarea
para que no adviertas tal vez 
las lágrimas que caen
sobre la carne flácida de la trucha
Y sonreír, sonreír siempre
al levantar la cabeza del plato
muy erguida, como decía mi madre
cada vez que bajaba la guardia
y la tristeza me agarraba por la espalda. 

El móvil silenciado bajo el mantel
vibra con la angustia de las caracolas
que esconden la voz de los muertos 
-Esta noche no corre el viento
me dices acercando el tenedor a los labios 
y tu mirada se detiene en mi boca 
que calla por miedo a dejar que adivines
las corrientes de mar que me anegan
Apuro en silencio mi copa 
mientras afuera aúllan los perros inquietos
y te escucho brindar por nosotros
tres.