jueves, 30 de junio de 2016

DIVIDE Y VENCERÁS

Para Almu




Qué tristeza en tu mirada mientras recogías los libros y empacabas tus exámenes una vez más. Finaliza el curso y con él tu contrato; tú, como tantos interinos, no cobrarás vacaciones ni estarás en septiembre para examinar a tus alumnos. Sé que crees estar acostumbrada a esta vida nómada, a tantas incertidumbres y estrecheces económicas, pero también imagino que cada año va pesando más. Y mientras, las vidas quedan en suspenso durante unos meses de vacaciones no remuneradas; los que pueden, cobran el paro y con suerte sobreviven hasta el próximo contrato. Pero nosotros los funcionarios os despedimos como si septiembre os fuera a traer de vuelta, demasiado preocupados en nuestras luchas internas. 

Educación nunca fue un sector muy reivindicativo. Solo cuando nos recortaron los sueldos y nos subieron las horas, salimos a las calles, sin demasiada convicción, tal vez. Ahora sufrimos otros recortes soterrados, otras estrategias, acaso más inteligentes: "divide y vencerás", decían los romanos. Al profesorado, en este segundo embate, nos están dividiendo. Al principio fue la escasez de horas y el temor a ser desplazados lo que generó suspicacias entre los miembros de los departamentos. Había que establecer los turnos y dejar bien claro en caso de necesidad quién o quiénes eran los últimos. Ahora la situación se agrava al enfrentar también a unos departamentos con otros. Hay tal variedad de optatividad que los centros deben decidir qué asignaturas ofrecen y cuáles compiten entre ellas al compartir franja horaria. 

Y entre tanto, vuelta a programar lo ya programado. Estándares abstractos y repetidos que hay que secuenciar inventando una lógica inexistente. Y los alumnos que se van desdibujando cada vez más entre la montaña de informes burocráticos que nos desgastan las ganas y las fuerzas. Ahora diseñamos complejas tablas de Excel que calculan por nosotros los cientos de notas que estamos obligados a volcar y hasta que llegamos al final no sabemos cuál será el resultado. Dicen que este sistema elimina la subjetividad, pero es que, muy señores míos, la educación es ejercer el derecho, la obligación de ser subjetivos. No somos máquinas que calculan y ponderan notas. No lo necesitamos. Después de nueve meses, un profesor sabe qué nota se merece su alumno. Y ¡ay del que no lo sepa! Por eso yo he manipulado los estándares con toda mi subjetividad, para que el alumno que merece diez pueda alacanzarlo pese a este sistema tan democrático que aprueba al que se esfuerza poco pero que empequeñece al alumno brillante.

En vista de este panorama, he decidido marcharme, ser desplazada de forma voluntaria, porque a eso es a lo que me ha llevado mi subjetividad, mi sensibilidad. Por eso, también yo he recogido hoy mis cosas, con mucha nostalgia, con cierta tristeza y he salido con la convicción de que uno nunca debe regresar al lugar donde ha sido feliz. Y yo, créanme, he sido muy feliz aquí. Por eso sé, mi querida A., que no han sido necesarias las despedidas esta mañana porque, en algún lugar del camino, volveremos a compartir esta pasión por enseñar que a tantos nos ocupa y nos convoca. 
Gracias y feliz verano a todos.


martes, 14 de junio de 2016

CANTOS DE SIRENA

"En algunos viajes
lo difícil es partir;
en otros, regresar.
El más difícil:
el que parte para no volver"

Jam.



Darius Kimczak


Has madrugado 
y con los ojos cerrados
te he oído preparar 
la escasa ropa
mientras tu perro, ansioso
lamía nuestros pies.
Un beso rápido en la frente
que es como se besa a las esposas
y después, nada.
Silencio.

Suelto el hilo que te sujeta
a nuestro tálamo 
y confío que encuentres
lo que ansías en sueños cada noche. 
Sé que para regresar
es necesario haberse ido
muchas veces. 

Pero créeme, querido
siempre achaqué 
a tu enfebrecida imaginación
aquella extravagancia tuya
de pedir que te llamara Ulises
cuando afuera arreciaba el viento
que siempre confundías 
con extraños cantos de sirena.



jueves, 9 de junio de 2016

PESADEZ

"Conseguir no pesar y que nada pese, la tristeza hace que todo pese dos toneladas"

Malena Tusquest, "También esto pasará"



Flora Borsi


Invariablemente diagnosticas retención de líquidos. El calor, la edad, esta precoz menopausia... Sumas y restas la grasa perdida y los líquidos que enmascaran los resultados de una semana a base de recetas desgrasadas y yogures probióticos. Escondo el secreto de las lágrimas que aún guardo sin llorar y planeo siete días más por ver si me demuestro que, al menos, algo no escapa a mi control.
Algunos días, sin embargo, me levanto ligera, casi ingrávida y la báscula me confirma que las abundantes lágrimas vertidas en los sueños son, tal vez, la única cura para la pesadez del alma.




lunes, 6 de junio de 2016

TEXTOS BORRADOS: DESECHOS QUIRÚRGICOS


"El sueño", Picasso



Al fin puedo conciliar el sueño. 
Ya no serás la imagen sobre la que arrojar 
flores de plástico,
la carne amputada de la ausencia. 

Me contaron que ardiste en una pira 
rodeada de otras carnes, 
de otras historias. 
Que hoy eres polvo, 
seguro que enamorado. 
Que junto a ti se sacrificó 
un corazón vencido por la pena
el pulmón de un fumador arrepentido
un riñón en huelga sin aviso.

Ya no vagarás como perro sin su dueño.
Todo esta cumplido.
Sobre mi pecho 
la señal de otro horizonte
el rastro de la otra vida que no fue.




domingo, 5 de junio de 2016

ENSAYO DE UNA DESPEDIDA

A mis alumnos de 1º B

"-¿Qué significa "domesticar"?
-Ah!..., es una cosa muy olvidada -respondió el zorro- Significa "crear lazos".
-¿Crear lazos? -preguntó el principito.
-Así es -confirmó el zorro- Tú para mí, no eres más que un jovencito semejante a cien mil muchachitos. Además, no te necesito. Tampoco tú a mí. No soy para ti más que un zorro parecido a cien mil zorros. En cambio, si me domesticas..., sentiremos necesidad uno del otro. Serás para mí único en el mundo. Seré para ti único en el mundo..."

El Principito


La boa abierta y la boa cerrada




Decíamos que toda literatura es un acto de ficción y que, a veces, es necesario aceptar las reglas que el escritor propone; solo así se hace posible participar de la magia de la literatura. Vosotros habéis sido a lo largo del curso unos magníficos jugadores. Hoy os propongo el último juego: finjamos que nos vamos a despedir durante un tiempo; ensayemos una despedida. A fin de cuentas, ya lo entenderéis más adelante, "Vivir, desde el principio, es separarse", como decía Pedro Salinas. Y, como siempre, comenzaré yo.

Cuando empieza un curso, el profesor mira a sus alumnos con ciertas expectativas y también con ciertas prevenciones. No siempre es fácil establecer cauces de relación fluidos con los adolescentes. Al principio, no sois más que uno entre los muchos estudiantes que deambulan temerosos por los pasillos los primeros días de instituto. Empieza la difícil tarea de aprender vuestros nombres, de recordar cada circunstancia que os hace diferentes, de intentar crear lazos que nos permitan enseñar mucho más que lengua, matemáticas o música. 

El curso transcurre y se van generando simpatías particulares que hacen más fácil nuestra tarea. Son los "alumnos cómplice", que le siguen el juego al profesor casi desde el principio. ¿Os acordáis de A. y M. con el guion de aquel relato que iba acompañado hasta de gráficos? También están los otros, los "alumnos reto" que parecen estar puestos ahí para poner a prueba la infinita paciencia del profesor. Mis alumnos reto no necesitan que los nombre, ¿verdad? Entre unos y otros, el profesor ha de ir jugando con esa compleja red de hilos que se tensan y destensan para conseguir llevar las riendas de la clase. Hasta aquí lo normal. El desafío constante de nuestra profesión. 

Pero, a veces, pocas, tengo ya los años suficientes como para saber que son pocas, un grupo entero empieza a establecer ritos, muy lentamente.   

"-¿Qué son los ritos? -preguntó el principito.
-Se trata también de algo bastante olvidado -contestó el zorro. Es aquello que hace que un día se diferencie de los demás, una hora de las otras horas"

¿Recordáis? Primero fue el tímido "Buenísimos días, profesora" de I. Progresivamente se fue sumando la clase. Y, finalmente, en todo el pasillo resuena vuestro saludo a mi entrada. A veces, no estáis preparados y me obligáis a salir y repetir la entrada. Luego llegó la poesía: días y días de lectura, de descubrimiento de nuevos autores que os generaban simpatías, casi siempre. Hasta que, pasado el trimestre de poesía, decidimos quedarnos con el libro que compré para vosotros de Raúl Vacas, "Niños malos". A gritos me pedíais a diario un poema con el que empezar la clase. Y el juego siempre de descubrir qué tenía de extraño la poesía del día: manos levantadas desde los primeros versos, y así adivinabais a modo de juego lo que es una jitantáfora, un limerick, un tautograma... 

Vuestra necesidad de hablar, de encontrar espacios en el aula donde poder contar lo que os preocupa, lo que os divierte, lo que os conmueve nos llevó a inventar el diario colectivo. Y como siempre, voluntarios para dibujar la portada, V., para forrar el diario, M., y para escribir y escribir. Y mis tímidas correcciones, siempre a lápiz, por no entorpecer vuestros graciosos discursos. Y ese último día reservado para que la profe escriba. Este, ya os habéis dado cuenta, es mi texto. 

Y, de repente, un día, entras a clase y compruebas, sin apenas darte cuenta, que el curso está terminando y sois vosotros los que me habéis domesticado a mí. Y descubres en medio de tu asombro que ya has llegado al final y que has conseguido compartir con ellos lo mejor de ti misma. Aún queda mucho por delante pero la hora de la despedida está ahí, a pocos días.

Fue así como el principito domesticó al zorro. Pero al acercarse la hora de la partida:

"-¡Ah! -dijo el zorro. Voy a llorar.
-No es mi culpa -repuso el principito. Tú quisiste que te domesticara, no fue mi intención hacerte daño...
-Sí, yo quise que me domesticaras -dijo el zorro.
-¡Pero dices que llorarás!
-Sí -confirmó el zorro.
-¿Ganas algo entonces? -preguntó el principito.
-Gano -aseguró el zorro- el color del trigo"

Yo también he ganado mucho: gano a Sergio, Ainara, Valeria, Roberto, Patricia, Irene, Mercedes, Álvaro, Juan Antonio, Alejandra, Ángela, Adrián, Óscar, Susana, Fátima, Sohuail, Javi, Damaris, Fran, Pedro Pablo, Inma, Lucía, Sofía, Mariam, Ana, M. Carmen y Marta; nombres que hasta hace solo unos meses apenas significaban nada para mí y ahora forman ya parte para siempre de mi historia personal. Pero gano, sobre todo, una fe inquebrantable en el futuro, un futuro que os pertenece de pleno derecho.

Recordad siempre:

"No se ve bien sino con el corazón.
Lo esencial es invisible a los ojos"

Gracias por este inolvidable curso 2015-2016

Vuestra querida profesora.