martes, 31 de mayo de 2016

POÉTICA I

Flora Borsi

Escribir, escribirme, escribirte...
A veces sin un porqué ni un para quién
soledad a manos llenas
Insistir, resistir, subsistir...
Atesorar lo bello
acariciar lo inútil.



miércoles, 25 de mayo de 2016

EL MAR, LA MAR (CABO DE GATA)



Tomado durante un agradable paseo del lateral del museo Ramón Gaya


Colecciono paisajes donde morir 
como el que  atesora postales
de ciudades que nunca visitó.
Porque un lugar 
propicio para la muerte
es el aval más cierto
de la vida.  


Mares de plástico 
anuncian con su fulgor de falsa joya
los espejos verdiazules de tus aguas
y, confundido, el viajero
detiene su mirada 
en el paisaje yermo de tus tierras,
antesala del milagro inesperado.


Como suicida impenitente
que no conoce el arrepentimiento
me arrojo
en la belleza de tu mar
en que me anega
la esperanza de otra vida
acaso tan amable
como el sencillo gesto
de tu respiración. 





domingo, 22 de mayo de 2016

EL CEMENTERIO DE AGUAMARGA

A Ramón

"Y al que le duele su dolor le dolerá sin descanso 
y al que teme la muerte la llevará sobre sus hombros."

Federico García Lorca, "Ciudad sin sueño"




El cementerio de Aguamarga es de visita obligada, como nos dijo nuestro amigo Ramón. No aparece en las guías turísticas, quizá por el miedo cerval que nos produce hablar de la muerte; o tal vez porque las generaciones jóvenes, que ya no visitan los cementerios, quieran librar a los que les sobrevivan del castigo de cuidarlos después de muertos. Así, las cenizas tan etéreas se convierten en una opción más aséptica que las flores mustias de los cementerios.

Un camino ascendente de trazado sinuoso conduce hasta el cementerio de Aguamarga. Desde allí sus muertos escuchan el rumor del mar. Es un cementerio pequeño, data de 1936 y sus ocupantes, tan variopintos, da la impresión de que conviven en paz. Quizá sea cierto, como decía mi abuelo, que los muertos cuentan historias más interesantes que los vivos. 


El de Aguamarga nos habla del mar. Imágenes con el azul impreso sobre el granito y fotos que dan cuenta de este pueblo fascinado por el agua; no en vano su nombre procede del árabe "Al-hawan", que significa localización de agua. Otras inscripciones nos relatan muertes tempranas arrebatadas por las olas, como la de la abuela que cuenta cómo su nieto pierde la vida con veintidós años tras alquilar una zodiac. De las costumbres rurales hace gala la foto del padre en su silla de anea trabajando el esparto. Y sobre todo, de la peculiar idiosincrasia del pueblo nos hablan los apellidos ingleses y alemanes pintados con dibujos de alegres colores sobre el propio yeso del nicho. 




Pero la historia más fascinante es la de esta pareja, que he querido dejar para el final. Ella, Aurora Merlini, que posa con su pareja Giancarlo Pizzi en esa instantánea que parece querer capturarlos en mitad de la feliz rutina de su vida cotidiana. Sus rostros enamorados, en bañador, ajenos por completo a la llamada de la muerte contrastan con el mármol frío del cementerio. Se llevaban una diferencia de ocho años, aunque a juzgar por la foto ella aparenta muchos menos. Fallece Aurora la primera en contra de la lógica matemática, con solo sesenta y nueve años y Giancarlo la sobrevive apenas dos años. Nada más se dice de ellos, salvo el texto en italiano "Sempre nei nostri cuori". No sé vosotros, pero en mi cabeza empieza ya a forjarse su historia, dudo si cercana a la realidad. Pero no es menos cierto que esta es otra forma de seguir vivos, aunque solo sea en la imaginación del visitante que con sumo respeto detiene en ellos por un instante su mirada. 
D.E.P

miércoles, 18 de mayo de 2016

PEQUEÑOS INFIERNOS

"El infierno de los vivos no es algo que será. Ya existe aquí: lo habitamos todos los días; lo conformamos todos juntos. Dos formas hay de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y convertirse en parte de él hasta el punto de dejar de verlo. La segunda es arriesgada y exige (...) buscar y saber quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y darle espacio, y hacerlo durar mientras vivamos"

Italo Calvino.


Unknown



Ningún apodo habría podido ser más atinado que el de "Culebrina". Recuerdo con nitidez que fue Salvador el que tan acertadamente lo coló en medio de la conversación del desayuno. Desde ese día, sus continuos culebreos eran tema asegurado en el reducido espacio de nuestro microcosmos. Un departamento de profesores puede convertirse en una representación a escala de todas las miserias y las bondades de la humanidad. Cada cual que se apunte al bando en el que quiera servir. El mío es, más por naturaleza que por vocación, el bando de la bondad, una bondad rayana a veces en la candidez. Un recién llegado como Salvador no tardó ni diez minutos en hacernos una radiografía, de esas que transparentan hasta los pecados. El pecado de Culebrina era una amalgama de perfidia camuflada tras un aspecto bobalicón que le valió la llave y el asiento de más de un despacho. Su lentitud añadida a su sangre fría la convertían en un peligroso depredador, pero necesitamos asistir a muchos errores de cálculo que dejaron al descubierto el sonido sibilante de su crótalo para que aprendiéramos a defendernos. Afilamos las lenguas y los lápices, las únicas armas de unos pobres profesores, pero como dicen que no hay mejor ataque que una huida a tiempo, fui yo la que decidió salir motu proprio por la misma puerta que ella no tuvo el valor de atravesar. Dejé sobre la mesa una burda nota de despedida y los abandoné a su suerte como un cobarde que huye del infierno. Aún hoy me pregunto si hice bien.


sábado, 14 de mayo de 2016

LECCIONES POÉTICAS V: JESÚS MONTIEL

Para A.

"Ayer eras un hombre cotidiano (...)

Mas de pronto la vida te sacude
igual que puñetazo
cambiando la expresión adormecida
de tus días normales
                              por otra de sorpresa.

Te dicen que tu hijo tiene cáncer
y un hombre desigual
-recóndito hasta entonces-
ocupa tus jornadas preguntando tu rumbo.

Y empiezas a dudar del horizonte.

Descubres que en la niebla del futuro
se esconden las murallas
tramposas de la muerte"

La puerta entornada, Editorial libros, canto y cuento.
     







Había pensado comenzar con otro poema, acaso menos incómodo, pero me asaltaste tú en una de esas casualidades únicas, y en mitad de la alegría del encuentro, me contaste cómo "aquel día te hiciste mayor"; yo asentí con las palabras del que sabe "que la vida iba en serio". Y recordé estos versos de Jesús Montiel, reciente premio Hiperión, que escribió desde la experiencia de la enfermedad del hijo.

El vídeo con el que promociona "Memoria del pájaro" nos habla del valor de la palabra, de la dificultad del que elige vivir de ella. No en vano Montiel (1984), profesor asociado de magisterio en Granada, casado y con cuatro hijos, soporta con estoicismo la precariedad que supone vivir de la poesía. En su blog, recientemente eliminado, desde que mi hermano lo compartió conmigo, pasé largos ratos descubriendo sus avatares diarios, sus dificultades para sobrevivir, su impotencia al comprobar que un escritor de su formación no puede acceder a la oposición de secundaria al no poseer el curso de aptitud pedagógica. En fin, qué no daría yo por tener como compañero a un poeta, uno de los de verdad. Qué placer el que experimentarían sus alumnos. Yo nunca olvidaré aquellas clases de Eloy Sánchez Rosillo: un poeta leyendo a otro poeta;una experiencia única, me recordaba a diario.

Hoy me quedo con sus palabras, con unos versos que confío en que puedan servirte de alivio, porque mirar la enfermedad con la valentía con que tú lo haces, lejos de necrosar la tristeza, puede devolverte a la vida, una vida de una lucidez extraña, incierta... y a pesar de todo, liberadora. 

miércoles, 11 de mayo de 2016

SUEÑOS INSOÑABLES

 "A nosotros nos tocó aprender a nadar
en un naufragio"

Juan Manuel Roca

Inconu


Noches de sueños delirantes
lavan las manchas de los días
y centrifugan las sombras de los años
enredando la madeja del recuerdo.

A la mañana, las coladas desteñidas
que cubren el presente de nostalgia
cuelgan irredentas en los patios vecinales
donde se airean los trapos 
y se asolean los miedos
a la espera de esa mano silenciosa
que los recoja, los doble
los ordene y los guarde
en el cajón inmenso del olvido. 







martes, 10 de mayo de 2016

HÉROES ANÓNIMOS

"Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia, 
entenderás ya qué significan las Itacas"

Kavafis, "Itaca"


Sarolta Ban




Agitas desde hace meses la bandera blanca de los supervivientes. 
Te rindes, claudicas ante esta última y definitiva derrota. 
Has dejado de sentir los calambres en las piernas, 
los sudores fríos, la sequedad que te corroe, 
las pesadillas de la lucha. 
Atrás dejas los últimos días de juventud,
el deseo calcinado en las orillas, 
los sueños agostados por el frío, 
las luces con promesas de otros mundos. 
Abandonas los falsos oropeles 
y marchas con las pobres certezas que asisten a los sabios. 
Ya no temes ni amas con la ardorosa pasión de antaño
pero aún en las hermosas noches de luna clara
escuchas otra vez los cantos de sirena 
y entiendes al fin lo que significan las Itacas. 



lunes, 9 de mayo de 2016

FLASHES I




Merker


Hay quien rompe los zapatos invariablemente por el mismo sitio. 
Así ocurre con algunos amores
por el mismo sitio
invariablemente. 





viernes, 6 de mayo de 2016

LECCIONES POÉTICAS IV: BENJAMÍN PRADO Y JOAQUÍN SABINA

"Y aunque, en realidad, a esas alturas no estaba deprimido por perderla a ella, sino por la cantidad de cosas que había tenido que perder hasta entonces para conservarla, el resultado de la ruptura era que me sentía tan estúpido como todo aquel que apuesta por el mismo número equivocado... durante tres años"

Benjamín Prado, Romper una canción

Rodney Smith


El destino de nuestros viajes no siempre lo decidimos nosotros -quizá también como ocurre con el destino de nuestras vidas-  Yo quería ir a Estambul este verano porque desde que visité Marrakech supe que algo de mí latía en aquellas ciudades. Compramos los billetes dos días antes de que se produjeran los atentados. Decidimos esperar pero fue Iberia quien suspendió todos sus vuelos a Estambul. La suerte o el destino quiso que mis pasos se condujesen hacia Praga. Ese será nuestro próximo destino. 

Desde ese momento, empecé a pensar en el disco "Vinagre y rosas", en Benjamín Prado, al que habíamos visto este invierno, y en Joaquín Sabina. Cualquiera de las canciones de este disco me sirven para introducir a mis alumnos en la poesía, porque la poesía y la música están tan estrechamente ligadas, les digo, que muchos poemas nacieron para ser cantados. Y les cuento las razones que llevaron a estos dos monstruos a irse a Praga.

Una noche (...) Joaquín se tomó un par de copas para envalentonarse, me llevó a un rincón y me dijo: "Mira, Benja, te voy a proponer algo. Yo vivo en una felicidad doméstica de la que es imposible sacar un verso, pero tú estás hecho polvo, y eso es una mina. Te propongo aprovecharme de tus desgracias y que nos vayamos por ahí a escribir canciones contra tu ex novia (...) Nos fijamos la salida hacia Praga, que es el lugar que mejor nos había sonado"

La historia del disco, pues, es la historia de un olvido; la poesía, la música, la pintura se convierten así en herramientas poderosas para sobrevivirnos a nosotros mismos, para soplar dentro de nuestro dolor y, como hacen los artesanos con el vidrio, convertirlo en algo bello. Solo así acierto a explicarles que la belleza puede cambiar nuestro mundo.






miércoles, 4 de mayo de 2016

COMPENSACIONES



Ferdinando Scianna


Profesores ineptos
reparten aprobados 
a cambio de silencio

Mujeres infieles
hacen la vista gorda 
a los desmanes del marido

Adolescentes descolgados
fingen ser el malo 
por hacerse con un nombre

Matrimonios fracasados
llenan los festivos
con amigos bulliciosos

Niños peleones
disimulan su miedo
tras los golpes

Tímidos redomados
exhiben la sonrisa
con descaro

Ricos de alta cuna
tildan lo vulgar
como exotismo

Tal vez así la causa
de que amor veraz
cubra su rostro
de serena indiferencia
compensando
compensando
en esta rueda
donde nada es
lo que parece.




lunes, 2 de mayo de 2016

DIAGNÓSTICOS INCIERTOS

"Las primeras soledades se le clavaron en la frente
y en las manos
en los dedos
Aprendió a no gritarlas (...)
Pero acaso 
hay segundos que justifican una vida"

Aurora de Albornoz




Donata Wenders


Era una visita decisiva. Las pruebas de los últimos meses no habían arrojado luz sobre el origen de aquellos anómalos comportamientos. Hasta ese día habían probado diversas técnicas, pero el diagnóstico seguía suscitando una pesada incertidumbre. Hoy le introducirían un catéter y a través de la microcámara, estaban todos convencidos, localizarían la oscura causa y la posible solución. Las primeras imágenes generaron aún más inquietud en el joven neurólogo: allí se apreciaba una lesión antigua y junto a ella, otra de la misma época aproximadamente; más allá otra y otra de diversa antigüedad, como las diferentes capas de un terreno, que trazaban un extraño plano imposible de descifrar. En vano buscó una zona virgen, sin marcas, inmune a la enfermedad: no la había. Aquello era como un queso gruyer. Cualquier humano tendría afectados el habla, el recuerdo, las funciones motoras... Él no; inexplicablemente, dependiendo de la lesión sobre la que el flujo sanguíneo ejerciera la presión, recitaba los poemas que le habían ayudado a cauterizar las heridas que dejó cada una de las mujeres que había amado. El neurólogo, inexperto aún en cuestiones de amor, fue moviendo lentamente el catéter por todo su cerebro mientras asistía con emoción desbordada a aquel inusitado recital poético en la fría sala de un quirófano.