domingo, 26 de julio de 2015

EL ÁRBOL DE LA VIDA


"Una espiral es un ciclo de medida que se mueve a través del tiempo.
Una espiral es el movimiento alrededor y más allá de un círculo, regresando siempre a sí mismo pero nunca al mismo lugar.
Las espirales nunca se repiten.
La espiral es el cordón umbilical.
La espiral es el coraje suave.
La espiral es el laberinto.
La espiral es el paisaje entre mundos: el paso del nacimiento a la muerte.
Caminando en espiral, inevitablemente, se llega a la siguiente  etapa única,
la desconocida"
                                                                                                                                   
 Susun Weed

"Soa",de Pólvora Tatoo, tatuando El Árbol de la vida


Ayer, 25 de julio, dos años después de la operación, sobre mi pecho quedó impreso este Árbol de la vida. No es necesario tener los conocimientos teológicos o filosóficos que nos confirman  su presencia en buena parte de las culturas antiguas para intuir, solo a partir del nombre, el significado de esta imagen tatuada sobre la cicatriz de mi mastectomía. 

No ha resultado fácil encontrar un motivo que se adaptara a la forma de la cicatriz y que simbolizara, en el breve impacto de una mirada, todo este proceso vital. Hemos realizado pruebas y más pruebas infructuosas de imágenes superpuestas sobre mi pecho gracias a la infinita paciencia de Carlos. Pero mi impaciencia, mezclada a veces con el desconsuelo, ha ido tiñendo este largo mes de búsqueda. Al fin, casi a punto de abandonar, mi hermano me mandó la imagen de "El árbol de la vida" de G. Kimt. Me pidió que investigara sobre su significado:

"El árbol de la vida recoge la trayectoria vital del ser humano como un intrincado camino con múltiples intersecciones, una sucesión de anhelos que, en ocasiones, se ven realizados y que definen la dirección que toma. El fin de la vida, la muerte, da sentido a la existencia, y por ello también está presente en el cuadro, representada por el pájaro negro." 
Pilar C. Sánchez

Después de leer este texto, supe que estaría dispuesta a ver esta imagen sobre mi cuerpo durante toda la vida. Hicimos varias propuestas pero ninguna terminaba de convencernos. Todos aquellos a los que consulté me dijeron que no quedaba armónico. Desistí y seguí buscando otras imágenes hasta que di con una versión que se adaptaba perfectamente a la línea de la cicatriz. Llamé entonces a "Soa", de Pólvora Tatoo, la primera persona con la que me había entrevistado y empezamos a trabajar diferentes bocetos a partir de esa imagen. Al fin, el viernes, dimos con el diseño definitivo. Le conté la trascendencia que tenía el 25 de julio en mi vida (el aniversario de mi operación) y accedió, con la amabilidad de la que hace gala, a tatuarme en una tórrida tarde de sábado en la que, en Murcia, todo ser humano parecía haber desaparecido de la faz de la tierra.

Esta mañana me he mirado orgullosa al espejo. Es cierto, como dice Aurora, que tengo un árbol secreto. Paseo mi mirada sobre sus ramas y acierto a descubrir que los círculos no se cierran. Me pregunto si será cierto que trazamos trayectorias con forma de espiral. Intuyo, de la única forma que se sienten las verdades que, ahora sí, estoy preparada para pasar a la siguiente etapa única que esté destinada a vivir.


                                 

sábado, 18 de julio de 2015

HÉROES


"A diferencia de las naturalezas divinas, este hombre, ininterrumpidamente, intenta despegar el vuelo con su única ala de ángel. Se rompe brazos y piernas al hacerlo, pero él se mantiene, pese a ello, bajo el estandarte de su Idea"

Klee, P., Diarios

Klee, P., "El héroe con el ala"

Vi este cuadro en mi último viaje a Madrid: Fuego Blanco. La colección moderna del Kunstmuseum Basel, en el Reina Sofía. No acerté a esclarecer su significado, pero esa única ala quedó fijada en mi retina añadiéndose al acervo de imágenes que me persiguen. Ahora, leyendo su Teoría del arte moderno, descubro esta cita extraída de sus Diarios y el impacto visual cobra forma y adquiere sentido: esconder las cicatrices o hacer ostentación de la sola ala que nos permite mantenernos bajo el estandarte de una idea; a veces, sobrevivir se limita a opciones tan heroicas como esta; quizá por eso, los auténticos héroes se esconden bajo disfraces de aparente fragilidad.





jueves, 16 de julio de 2015

TATUAJES TERAPÉUTICOS


"Entonces un bisturí la seccionó abriéndola para que el mundo
                                                                                                [entero
fuera mar"

Mary Jo Bang


Vag Gogh

Llevo un tiempo en silencio. Mi cabeza anda estas semanas perdida tras la búsqueda de tesoros deslumbrantes. Buceo de forma obsesiva en páginas y páginas intentado atrapar esa imagen que certifique su autenticidad. Pero internet ofrece casi siempre bagatelas de falsos brillos que confunden al intrépido buscador. Saturada de calaveras, dragones, flores y mandalas, hoy al fin la he encontrado: la imagen con la que tatuar mi cicatriz, la imagen que me permitirá cerrar un círculo, este trazo en el que ha ido serpenteando mi vida durante los últimos años.

Antes de tomar una decisión definitiva, acudo a la consulta del cirujano plástico. Llamo a su puerta y muy amablemente me explica las posibilidades que tengo para reconstruir mi pecho. La opción por la que se decanta es el método Diep: la técnica más novedosa en reconstrucción mamaria, ya que emplea únicamente la piel y grasa del abdomen, sin utilizar ningún material extraño para el cuerpo (implantes mamarios). El problema llega al evaluar mi grasa abdominal: por primera vez no sé si alegrarme o llorar cuando, tras la exploración, me comunica que no hay suficiente grasa y que quizás habrá que complementar con una pequeña prótesis. Ironías del destino: toda la vida luchando por perder esos centímetros de mi abdomen que ahora me iban a resultar tan necesarios. Sopeso la gran incisión en el abdomen, por encima de la pequeña cicatriz de mis cesarias; la cicatriz en el pecho; la posterior reconstrucción del otro; el tatuaje del pezón; el dolor... Le digo que lo pensaré, pero al cerrar la puerta, ya tengo claro, al menos, lo que no voy a hacer. 

Ante mí, la certeza de lo que sí quiero hacer: tatuarme. Pero el proceso no sería fácil una vez más. Primero tengo que decidir quién lo hará. Empiezo a buscar a los mejores, me digo a mí misma. Encuentro opciones muy curiosas como la de Lily Munster, una tatuadora argentina que realiza sus tatuajes gratis a mujeres mastectomizadas:

"Es lo que llamo tatuaje terapéutico, porque esa marca física que deja el tatoo influye satisfactoriamente en lo psicológico. Una mastectomía es una cirugía muy fuerte para las mujeres, es sacarnos una parte muy importante del cuerpo, la que da de mamar a nuestros hijos. Y un tatuaje que tapa esa cicatriz es un cambio profundo a la hora de mirarse al espejo".

O las declaraciones de Kelly Davidson al subir su fotografía en topless a la página de Facebook de “Why we Ink”. Allí muestra su orgullo: el gran tatuaje que cubre las cicatrices de la doble mastectomía que decora el espacio de su cuerpo donde antes tenía sus pechos y le recuerda, cada vez que se mira desnuda al espejo, que sigue viva.

Busco en España a algún profesional que tenga experiencia y los encuentro en Málaga y en Sevilla. Les mando un correo pero no me responden. Acudo a otra tatuadora que me recomiendan pero sus ideas difieren mucho de las mías. Mientras tanto, cada vez más desesperanzada, continúo buscando esa imagen que transparente en el impacto de unas milésimas de segundo todo lo que esa marca significa en mi vida. Al fin la encuentro y, aliviada, sé que estoy a punto de cerrar el círculo. Intuyo también quién lo hará. Sé que su ilusión es el mejor garante de este proyecto. Cierro los ojos y me dejo llevar por ese azul que parece inundar todo mi mundo hasta convertirlo en un inmenso mar.


domingo, 5 de julio de 2015

MICRORRELATO


"El propio Augusto Monterroso cuenta que tanto Vargas Llosa como Carlos Fuentes mencionaron su microrrelato en sendos artículos y lo hicieron de manera errónea. Vargas lo convirtió en “Cuando despertó, el unicornio todavía estaba allí”, mientras que Fuentes transmutó el dinosaurio en cocodrilo"

Rosa Montero, El país, 4 de julio




Pues sí... Cuando despertó, el elefante todavía estaba allí.


sábado, 4 de julio de 2015

EXPERIMENTOS


"No esperes que el rigor de tu camino
que tercamente se bifurca en otro,
que tercamente se bifurca en otro,
tendrá fin. Es de hierro tu destino"

Jorge Luis Borges, de "Elogio de la sombra"





Con la inconsciencia del que aun no ha sido aguijoneado por el dolor y el miedo, aceleran el paso abriendo puertas que presagian una nueva oportunidad: a veces, premio, otras, castigo, sin saber establecer muy bien la relación entre causa y efecto. La primera descarga los deja a merced del eco amplificado por la piedra de los muros. Sienten sobre sus cabezas la inmensidad de aquellas paredes y experimentan la soledad que lacera su carne por primera vez. Aprenden a aminorar la marcha, a caminar en silencio, guiados por la sola intuición, por el recuerdo de los aciertos y el dolor de los errores grabados en la memoria, acaso por el premio prometido. Continúan con una fe fiera, incluso en los días de silencio, cuando parece que los dioses enmudecieron. Les asiste la esperanza, la certeza de que al torcer cualquier esquina, la salida del laberinto se abrirá como una boca gigante y una mano topoderosa apagará definitivamente el interruptor.