martes, 30 de junio de 2015

LINFEDEMAS


"Oh Dios,
no me atormentes más.
Dime qué significan
estos espantos que me rodean.
Cercado estoy de monstruos
que mudamente me preguntan,
igual, igual que yo les interrogo a ellos"

Dámaso Alonso




Simon Siwak


Nunca supe de mi sistema linfático. Intento recordar los capítulos de "Érase una vez el cuerpo humano" por si recuerdo aquel intrincado sistema que transporta la linfa y la depura a través de los ganglios para devolverla a la sangre. Miro los dibujos del sistema linfático y señalo con el dedo los ganglios linfáticos más importantes que se distribuyen por nuestro cuerpo.

En las mujeres que han sido sometidas a una linfedectomía en la que han  extirpado todos o buena parte de los ganglios linfáticos de la axila, el riesgo de que el brazo se inflame duplicando a veces su volumen es muy elevado. En los casos en los que el tratamiento se ha acompañado con sesiones de radioterapia la incidencia aumenta hasta un 30 o 40%. Existen varios grados, desde el I, donde apenas si es perceptible, hasta el grado máximo denominado casualmente "elefantiasis". Puede aparecer en cualquier momento a partir de la operación: de manera inmediata (que suele desaparecer normalmente) o tras los seis primeros meses. Hay documentados casos, incluso, en los que aparece a los diez años de haber sido sometidas a tratamiento. En cualquier caso, se convierte siempre en una enfermedad crónica con períodos de mayor virulencia. 

El linfedema es la secuela más visible del cáncer de mama: el brazo inflamado que hay que tratar a veces con vendajes multicapa y con mangas de compresión, medios imposibles de disimular. La persona afectada puede colaborar adoptando determinados hábitos saludables como el control del peso, el ejercicio de los miembros superiores, la eliminación de toda carga con el brazo afecto, pero a veces, no está en nuestra mano evitarlo y una vez que aparece es siempre irreversible. Esta palabra me asusta: irreversible. Todo tiene remedio salvo la muerte, dice la sabiduría popular. Pero en la vida real a veces nos toca etiquetar como irreversibles algunos desamores, algunas enfermedades, alguna pérdidas. 

Este miedo se ha convertido en mi imaginación en un fantasma de los que me asaltaban en plena noche cuando era niña. Vuelvo a sentirme pequeña y frágil cuando mi espanto se alarga, se ensancha y ocupa todo mi espacio hasta hacerme casi desaparecer. Intento contenerlo pero me faltan fuerzas. Y entre sueños llamo a mi madre que corre en mi ayuda pero nunca llega porque el suelo tiembla en caóticas espirales que la alejan de mí. Despierto y me toco el brazo, lo examino y constato sus diferencias, sus cambios, veo cómo el miedo traspasa mis sueños e invade mi realidad pero en  pocos segundos me abandona. Aún me quedo unos minutos más tendida sobre la cama, acaricio mi brazo izquierdo y empiezo a moverlo en una suerte de movimientos pausados y rítmicos que van acallando mis miedos. Me levanto lentamente mientras me detengo en la sensación de mis pies descalzos sobre el suelo. Inspiro profundamente paladeando el milagro  de saberme viva, más viva quizá que nunca.




domingo, 21 de junio de 2015

PREFIJOS


"Y sin embargo a ratos me construyo"

Josep M. Rodríguez






Los de negación eran los más temidos. Le producía pavor pensar en su inmenso poder. Sabía que una vez que se adhieren a ciertas palabras, es imposible arrancarlos: a-ritmia, a-trofia.... Eran pequeños tiranos. Algunos se volvían con el tiempo tan altivos que exigían la independencia antes de la mayoría de edad. Pero lo normal era que estuvieran unidos formando palabras en una simbiosis a veces tan incomprensible como la de algunas parejas desparejadas. Ella era psicóloga -muchos la consideraban de las mejores- y se había especializado en ayudar a aquellas palabras que seguían juntas por razones que nada tenían que ver con el verdadero amor, especialmente en los casos que habían acabado por formar una familia. 

Hoy acudía a su consulta por primera vez una pareja fuera de lo común: re-construcción. Aparentemente no había nada entre ellos que sonara estridente. Formaban una lexía de lo más normal y consolidada a lo largo de muchos años de relación. Pero desde hacía un tiempo, era tan utilizada que la fama empezaba a ahogarlos.  Presentes en las consultas de los cirujanos plásticos, en la de los oncólogos, en la mente de las mujeres que habían perdido un pecho, prometían mucho más de lo que acaso conseguían devolverles.  "Construir" fue el primero en plantear la separación. Estaba cansado de ese matiz que denota repetición y que a él empezaba a resultarle ya tan monótono. "Re" apenas si puso obstáculos, pero de inmediato, se sintió incompleta, vacía, sin sentido. Aunque, como ocurre en estos casos, pronto conoció a otros y adquirió matices insospechados que acabaron borrando de un plumazo una vida de aburrida convivencia.

Desde entonces, los cirujanos plásticos sintieron el desaliento del que pierde el as escondido tras la manga. Si no podían hablar de reconstrucción, ahora tendrían que usar un término antiguo, simple, carente de la fuerza que le aportaba el prefijo: solo podrían ofrecer la posibilidad de construirse. Construirse era mucho más que dejar la cicatriz como símbolo de superviviencia; mucho más que buscar el tejido y el músculo que devuelva la simetría al cuerpo y a la mente; mucho más que adornar la piel vacía con un hermoso tatuaje... Construir se había convertido en una palabra transparente, válida para cualquier mujer y, sobre todo, cargada de esperanza. 



viernes, 19 de junio de 2015

UNTITLED


"No pensar.
No sentir.
Quemarlo todo en holocausto
y despertar y ver
que nada arde, 
que no hay olvido"

Alberto Caride


Modigliani


Lo que nunca habría imaginado es que, después de muerto, siguiera dándole castigo. Primero fue lo de la herencia. ¡Maldita la hora en la que se decidió a aceptarla! Deudas y deudas que salían como chinches escondidos tras la losa donde esperaba descubrir el tesoro. Y después, esto. La verdad tiene tentáculos muy largos o, como decía su madre, la mentira tiene las patas muy cortas. Lo enterraron con su secreto o con su mentira -vaya usted a saber- y ahora ella apenas si podía refrenar las ganas de desenterrarlo con sus propias manos para pedirle, al menos, una explicación. Una sola explicación, eso era todo lo que necesitaba para continuar interpretando el papel de viuda acongojada en el que se había instalado desde el mismo instante en el que le comunicaron que había aparecido muerto frente a la mina. Un ajuste de cuentas, le dijeron los policías sin más. Quizás alguien había conseguido saldar las cuentas con ese tiro en la nuca; las de ella estaban aún por cuadrar. 


Todo se lo había perdonado: las continuas broncas, la esterilidad que la había privado de hijos; todo, salvo esas fotos vestido con extraños e insinuantes ropajes de mujer que alguien, la misma noche en la que se cumplía el décimo aniversario de su muerte, había introducido en un sobre convenientemente lacrado bajo su puerta. A la mañana siguiente, los operarios del cementerio procedieron a abrir el nicho después de que nadie renovara la concesión del mismo. Una mujer, a una distancia prudencial y vestida de negro de los pies a la cabeza, se estira sobre las diminutas puntas de los pies para asegurarse de que los huesos arden en la misma pira funeraria de los pobres y de los olvidados. Ese olor tan particular le hace fantasear con las imágenes del infierno que ilustraban los catecismos infantiles. El fuego eterno del infierno debe de parecerse bastante a este, piensa mientras se aleja tapándose la boca con uno de los pañuelos que aún conserva de su empobrecido ajuar. 




domingo, 14 de junio de 2015

KINDERWUNSCH


"Pongamos que hablo de Madrid"

Joaquín Sabina





Ana Casas Broda, Kinderwunsch



Saborear el placer de pasear por Madrid un martes a través de una ciudad que te acoge aunque te sabe ajeno a su vorágine. Sentir esa extraña complicidad con los pocos turistas que, como tú, muy temprano, entran en el Círculo de Bellas Artes, con pocas expectativas, tal vez, como tú. La luz tenue de la sala da un protagonismo absoluto a las imágenes y te hace entrar en un ambiente casi onírico. Te dejas arrastrar hacia esta foto que te recuerda a ti misma y a los mapas dibujados sobre tu piel. Empiezas a leer los textos que acompañan a cada imagen... 


"Por primera vez, confiar en mi cuerpo, la ira como un sentimiento vital que conduce al centro de la historia. Tratar de salir de este remolino de confusión que aprendí a crear para no sentir el dolor. Poder respirar. Como si mi cuerpo hubiera despertado y me convocara una y otra vez a ese túnel que voy recorriendo muy despacio"


Experimentar, una vez más, la misteriosa sensación de reconocerte en las palabras de otro, de reflejarte en imágenes que no te pertenecen, de saber que en algún momento, una extraña y y tú visteis  el mundo a través de una misma lente.


"Esta voz me cansa mucho, me agota. Me siento todo el tiempo teniendo que reconstruirme, que rehacer una imagen básica que me ubique en el presente, me de contornos para poder relacionarme con mis hijos. Es extenuante. Me siento participando de una escena en la que no sé el papel que tengo"


Entiendes que tu obsesión de las últimas semanas con la reconstrucción supone mucho más que conseguir músculo y tejido para crearte una teta. Tu cansancio y tu sensación permanente de búsqueda emergen desde lugares recónditos de tu mente.


"El sueño, la angustia, el miedo, la depresión, la rabia, todo me lleva a esto que parece urgirme descubrir (...) Hay algo que mi cuerpo no me deja ignorar, es como si gritara y tengo que escuchar. No parece haber espacio para nada más que las fotos, mis hijos y este proceso"


Le das sentido al verdadero motivo que te impulsó a tocar la puerta de la consulta del psicólogo. Enfocas al fin la imagen de lo que supone la verdadera reconstrucción para quien ha perdido tanto. Sientes el alivio del que sabe que ha llegado e intuyes que, como en un complejo sistema donde todo está interrelacionado, cada una de las compuertas irá cayendo sin ofrecer resistencia. 


"Esta exposición cierra un círculo de mi vida"

También tú sabes que en pocos meses habrás recopilado todo el material y le habrás dado forma. Seleccionarás las imágenes superando el pudor y el proceso se materializará en forma de libro. Y, aunque no sepas muy bien qué hacer con él, sentirás que, al fin, también tu círculo se ha cerrado.


Ana Casas Broda
PHotoEspaña 2015
Círculo de Bellas Artes, sala Goya
Alcalá, 42






miércoles, 10 de junio de 2015

MICRORRELATO

"Espero curarme de ti"

Jaime Sabines

Chema Madoz

Me cambiaron el color de las pildoritas que repartían en el desayuno. El mismo tamaño, solo que ahora, un rosa palo de moda esta temporada -según cuenta Matilda cada mañana- destaca sobre el blanco impoluto del mantel. Desde entonces, disimulo y mantengo la boca cerrada ante el terapeuta. Incluso, cuando Rosa, mi mujer, viene a verme como cada domingo, sigo poniendo la misma cara de tonto que le hace sentir tan culpable cada vez que me pregunta su nombre. ¡Pobre!, aun no es capaz de adivinar su miedo reflejado en mis ojos cuando descubra que al fin lo recuerdo todo. 






viernes, 5 de junio de 2015

SUEÑOS


"Y ahora no 
sueño 
ya con los leones [elefantes]
Ya no les tengo miedo"

Aurora Saura

Matisse, "El sueño"


Los sueños de despierto y también los de dormido. Los inconfesables. Los que te persiguen durante meses. Los que apenas recuerdas. Los imposibles. Los que te lastran. Los que son un acto de fe. Los que cuentas al sicólogo. Los que se quedan en lo mejor cuando suena el despertador. Los que se cumplen. Los que ya has soñado. Los que no sabes si alguna vez fueron reales. Los del pasado. Los que no te atreves a vivir despierto. Los que te cuentan. Los que querrías protagonizar. Los sueños en los que te gustaría colarte como un furtivo. Los de camas solitarias. Los de camas equivocadas. Los de después de una fiesta. Los de papel. Los eróticos. Los que nos hacen hablar entre dientes. Los sueños intermitentes de los que tienen apnea. Los de la siesta. Los que se tienen bajo la manta en pleno invierno. Los grandes sueños. Los sueños de nadie. Los de los bebés. Los de los ciegos. Los de los locos. Los de los Ángeles y los sueños de Dios. Los sueños que duelen. Los acompañados de ronquidos. Los sueños de amor. Los del maestro. Los sueños del juez. Los del cirujano. Los del dictador. Los sueños febriles. Los sueños trampa...
Y, al final, los sueños que siempre desembocan en ti.



martes, 2 de junio de 2015

REINCIDENTES


" Y como la noria regresamos enfebrecidos
siempre, por siempre, al mismo sitio"

Mariano Crespo Martínez


Tommy Ingberg



Tal vez aciertes a comprender que no es el destino el que determina nuestras vidas, sino nosotros los que parecemos obstinarnos en perseguir ciertos destinos. 





lunes, 1 de junio de 2015

CULPA: SEGUNDA SESIÓN


"Quiero que me relates
el duelo que te callas"

Mario Benedetti

Picasso, P., "Mujer que llora"


Vomitar el odio y la rabia contenidos durante años. Y a pesar del llanto, seguir hablando, como si el milagro no fuese otro que el de la palabra. Hablar y hablar, como si se acabara de caer la mordaza. Vomitar las entrañas sobre una mesa de despacho de hospital y sentirse aliviada. Escucharse con la frialdad del que ya no emite juicios y contabilizar una, dos, tres... tantas veces que pierdo la cuenta, la palabra culpa. Ella apila cuidadosamente mis  culpas una sobre otra, ningun gesto pone en duda su imparcialidad. Me gusta su frialdad y que me llame de usted y que sepa dar la interpretación exacta a mis sueños. Me tranquiliza no tener que mancharme las manos con dinero al cerrar la puerta de la consulta. Y sobre todo, no dudar, como no se duda del cirujano que te opera a corazón abierto. Tener certezas, de la misma forma que se intuyen las verdades, del mismo modo que se adivinan ciertas mentiras.