jueves, 26 de febrero de 2015

ZONA CERO


"Hay que huir,
huir por las esquinas y encerrarse en los últimos pisos,
porque el tuétano del bosque penetrará por las rendijas
para dejar en vuestra carne una leve huella de eclipse
y una falsa tristeza de guante desteñido (...)" 

García Lorca, "Poeta en Nueva York"



Workd Trade Center



24 meses después. Y aún ese pinchazo, ese dolor inconfesable. No es la cicatriz; ni los restos de quimio adheridos aún a mis sueños o a mi piel; ni mi vagina reseca; ni siquiera el miedo, que he aprendido a burlar definitivamente. Es algo más endémico: un vacío, un hueco, un trozo de nada en medio del pecho, un socavón, mi zona cero, como acostumbro a llamarlo. Lo suficientemente inofensivo como para permitir que me levante cada mañana. Lo suficientemente letal como para hacer de mí una superviviente.

Todos tenemos nuestras zonas cero. Lugares de peregrinación obligada. Espacios de encuentro con nuestra propia fragilidad. Vacíos que no es posible reconstruir porque los erigimos valedores de la memoria. A veces, es necesario mirar una y otra vez la misma cicatriz para recordar quiénes somos, para entender, tal vez, nuestra propia vida, para justificar, acaso, cada uno de los precios que con tanto dolor hemos pagado. 



martes, 24 de febrero de 2015

ALQUIMIA





Acudían a su taller como hileras de hormigas a su hormiguero. Aguardaban en silencio su turno. Al entrar, deslumbrados por la luz de fuera, se quedaban paralizados ante el fulgor metálico de la pequeña balanza que ocupaba con sus destellos el centro de la sala. Cifraban su inmortalidad en el pesaje exacto de de aquella masa blancuzca que llevaban entre las manos, unos envuelta en un amasijo de trapos, otros escondida bajo los improvisadas mamparas protectoras en las que acababan de transformar su propio cuerpo. Solo 21 gramos era el peso que separaba a vivos de muertos en aquella particular antesala del cielo.


viernes, 20 de febrero de 2015

ANESTESIADOS


"Cierta luces apagadas
iluminan mas
que las luces encendidas"

Roberto Juaroz



Un clic metálico y la cegadora luz  me  atraviesa los ojos como un afilado cuchillo. A través de la fina línea que dejan mis párpados somnolientos adivino unas sombras moviéndose con premura. Me sujetan las piernas desmadejadas que dejo caer como un cartelón gigante al que le hubieran destensado los cables. Estoy cansada, muy cansada. No pongo resistencia a sus manos. Intento mover los labios para pronunciar un nombre, pero las mandíbulas se me aflojan y dejan escapar un tenue murmullo inaudible. Floto en mar blanco almidonado hasta que empiezo a sentir la humedad bajo mi espalda. La mancha roja es una prolongación de mí misma. Me escurro a través de mi propia sangre. Me hago ligera, tanto que alguien tiene que agarrarme la mano para que no siga elevándome mientras el quirófano comienza a hacerse pequeño e insignificante allá a lo lejos. Un nuevo clic: la claridad total. 


jueves, 19 de febrero de 2015

LA NUELVA BABEL


"Desahuciar: quitar a alguien toda esperanza de conseguir lo que desea"

RAE






No necesitaron un plano para construirlo. Levantaron un alto y soberbio rascacielos que amenazaba con su cima puntiaguda el reposo de los dioses. Las parejas formales se contentan con menos y sobre los sólidos cimientos de su relación edifican un ático, un chalé adosado, una casa con parcela a lo sumo. Ellos no. Querían amarse a lo grande, aunque tuvieran que empeñar hasta la última reserva de ilusión, aunque se vieran abocados a acudir a prestamistas de deseo con usura. Cuando algunos, los más experimentados, les hablaban de la fluctuación del euribor, ligada inexplicablemente a la fluctuación de la pasión, sonreían altaneros. 

Jugaron a ser dioses hasta aquella mañana en la que, como cada domingo, intentaron hacer lo de siempre: cocinar una tarta, escribir un soneto, tocar viejas canciones... pero sus manos se habían vuelto torpes como las de los amantes primerizos y las palabras, inservibles, se les quedaron pegadas al paladar como un chicle gastado. Solo entonces acertaron a mirarse con los ojos con que se miran dos desahuciados condenados a dispersarse eternamente por este largo y ancho mundo que,  estaban seguros, sólo podía llamarse infierno.

martes, 10 de febrero de 2015

EL SOÑADOR SOÑADO


"Dios mueve al jugador, y éste, la pieza. 
¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza 
de polvo y tiempo y sueño y agonía?"


Jorge Luis Borges



Alfonso X, "Libro de los juegos"


Vendía sueños a domicilio. Sueños pequeños, de los de andar por casa; omnipotentes como los de los dictadores; imposibles, que eran siempre los más caros. Los que más le gustaban eran los de los niños, salvo las noches de pesadillas que tanto hastiaban a los adultos. ¡Qué sabían ellos de dragones que cobran vida y de muñecos descabezados que susurran palabras en una lengua extraña! Dominaba cada una de las emociones humanas, desde el sentimiento más noble al más abyecto.Tal vez por eso era requerido hasta en el ultimo rincón de la ciudad.

Un día, fue llamado a palacio por el sirviente del rey. Su señor se había enamorado de la mujer de su consejero y llevaba días sin poder atender a sus obligaciones. Quería saber si alguna noche había aparecido en sus sueños. Cuando estuvo frente a él, rompió su silencio ante las amenazas del monarca y le confesó que más de una noche había entregado sueños prohibidos en la casa del consejero. Tocado en lo mas profundo de su curiosidad, el rey decidió actuar por su cuenta y vestido con los ropajes del vendedor, consiguió llegar hasta los aposentos de su consejero. Lo encontró cabizbajo, preocupado por su esposa. Desde hacía tres días, una extraña enfermedad se había apoderado de ella: no quería dormir y había abandonado todo interés por las cosas mundanas. Andaba desconcertada de un lado a otro de la casa, intentando luchar contra el sueño. -¿A qué tenía tanto miedo? - le preguntó el marido al falso vendedor de sueños. Éste no supo qué responderle.

Días más tarde, el cuerpo sin vida del monarca apareció junto al cadáver de su consejero. El consejero, que se soñaba rey, mató al rey, que se soñaba amante; y la amante, que temía a sus sueños, mató al consejero cumpliendo así las predicciones de sus peores sueños: convertirse en la esposa de un vendedor al que el pueblo, que no perdona vivir de sueños prestados, acabaría matando por impostor. 




viernes, 6 de febrero de 2015

MICRORRELATO

"Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre"

Neruda, P. "Walking around"




La primera vez fue uno, un único sobre de un color blanco nacarado que entregó con más vergüenza ajena que pena. El problema estalló cuando el precio de la minuta empezó a crecer de forma inversamente proporcional al progreso de su enfermedad y no hubo manera de conseguir a tiempo aquel otro sobre de billetes entreverados con la pena, el miedo y el dolor que esconden algunos diagnósticos. Acababan de poner precio a su cabeza y toda la ciudad amaneció plagada de carteles con la imagen de su rostro repetida hasta el hastío. Ya no disponía  ni siquiera de unas horas más para conseguir el dinero. Había apurado su tiempo. Cerró los ojos y se dejó llevar. Aquel infierno de la sanidad privada se desmoronó al instante como un viejo edificio abandonado. El polvo tardo en posarse segundos, tal vez días o años - nunca se sabría en ese nuevo espacio-tiempo- y fue dando paso a la sala de reanimación de un hospital público donde el mismo Dios en persona era el encargado de darle la bienvenida a cada uno de los que iban llegando a aquel cielo que, ahora lo sabía, era el último reducto del planeta sin privatizar.


martes, 3 de febrero de 2015

VERSIONANDO


"Revendo laberintos
usados, muy confusos.
Se garantiza pérdida total
por siete u ocho años.
Si no queda contento,
reembolsamos el hilo de Ariadna"

Aurora Luque 



Picasso

VERSIÓN I

Ahora duerme tranquilo a su lado. Con los años, ha perdido parte de la fiereza. Parece satisfecho. Ella paga puntualmente su cuota cada noche. Hace tiempo dejaron de enviar a los siete jóvenes y a las siete doncellas. Ella sola se basta para mantener a raya los deseos del insaciable toro. Pero no hay ni una sola noche que no sueñe con un ser al que solo ha visto en sueños. Dicen que se llama Teseo, que matará al Minotauro y llegará para salvarla. Mientras, de día teje un largo hilo que por la noche desteje ¿O  acaso esto sucedía en otro mito?



VERSIÓN II

Ahora duerme tranquilo a su lado. Con los años, ha perdido parte de la fiereza. Parece satisfecho. Ella paga puntualmente su cuota cada noche. Hace tiempo dejaron de enviar a los siete jóvenes y a las siete doncellas. Ella sola se basta para mantener a raya los deseos del insaciable hombreA veces hasta es feliz. Pero no hay ni una sola noche que no sueñe con un ser al que solo ha visto en sueños. Dicen que es un hombre con cabeza de toro, que matará a Teseo y llegará para salvarla. Aunque no sabe con qué hilo porque hace años que se prohibieron las ruecas en todo el reino ¿O acaso esto sucedía en otro cuento?



domingo, 1 de febrero de 2015