martes, 30 de diciembre de 2014

MICRORRELATO 


"Quizás mañana
Amanezcas diferente,
Simplemente como eres
Como yo te inventé,
Y, de ese modo,
Todo siga como siempre"

Cantabella, J., "Sin crimen, con castigo"



Natasha Gudermane

-¿Dónde se había metido la maldita habitación? Revisó el número de la tarjeta. Volvió tras sus pasos un par de veces. Nada. Allí estaba él, sin abrigo, sin cartera, sin teléfono, agarrado como un náufrago en mitad de la noche a la tarjeta de una habitación que acaba de tragarse la tierra. 
Probó suerte en los números anteriores y posteriores. El 204: leves toques con los nudillos, silencio por toda respuesta. El 206: la luz se puso verde al primer intento. 
- ¡Cuánto has tardado! -le grita una voz desconocida a través de la puerta del baño. Unas manos de largas uñas rojas le cortan el paso deslizándose a través de su pantalón. En los pocos segundos que tarda en girarse, todas las mujeres de su vida pasan por su cabeza como en esa película de la que hablan los pocos que han regresado de la muerte. Se demora en el espacio que media entre sus manos y su rostro y como un suicida inconsciente, se lanza a los ojos procelosos de aquella rubia descocida que le susurra obscenas palabras de amor. 

lunes, 29 de diciembre de 2014

SALTOS MORTALES







Los mismos que ponen el listón tan alto son los que se llevan las manos a la cabeza cuando, aterrados, los contemplan hacerse añicos sobre la dura realidad.




domingo, 28 de diciembre de 2014


MICRORRELATO 

"Pero no intentes construir con nubes.
Nos lloverán encima.
Las mías no escampan esta noche
y repiquetean en los cristales de mis gafas:
los-re-yes-son-los-pa-dres.
Son-los-pa-dres.
Los-pa-dres.
Pa-dres"

Sonia San Román



Beatriz Martín Vidal


Aquel año fue el primero que no celebramos los Reyes, al menos, de la forma en que solíamos hacerlo. Mamá nos obligó a escribir largas cartas que nunca nos atrevimos a entregar y que acabaron escondidas bajo la cama, sepultadas detrás de los armarios, perdidas dentro de los grandes bolsillos de los abrigos de papá. Algunas las encontramos ya de adultos. Por entonces, aún nos seguía pesando la mala conciencia de haber olvidado, con la muerte de papá, la hierba para los camellos y el vino de los Reyes, que aquel año, por primera vez, se olvidaron de pasar por nuestra casa. Mamá, entre lágrimas, se empeñaba en confesarnos que la culpa no era nuestra. Y aún hoy, treinta años después, nos sigue mintiendo con la misma ternura con la que entonces nos decía que los Reyes son los padres. 



jueves, 25 de diciembre de 2014

VACACIONES







"Yo, es verdad, tengo miedo a crear. Tengo miedo a equivocarme. Pero tengo más miedo a no equivocarme, a ser una rueda que aplasta uvas, a no caerme al suelo y romperme, a no levantarme en mil pedazos como un arcoiris nocturno. Tengo miedo a no intentar reescribir el mundo, a no intentar reescribir a los poetas"

Meza, D., El sueño de Visnu


Airear los recuerdos, abrir sueños en altos muros, colgar de las ventanas versos recién inventados. Darle la vuelta a los colchones humedecidos de antiguas pesadillas y horas de insomnio delirante. Cubrir los suelos con alfombras mágicas. Repintar las puertas con los mismos soles y las mismas lunas sobre los que fuimos echando capas de espesa pintura. Abrir la casa de par en par y tendidos sobre poemas, esperar que las palabras nos inunden de nuevo y como una marea arrastren el miedo, lleguen hasta el último rincón y nos devuelvan incólumes a la otra orilla un año más. 


miércoles, 17 de diciembre de 2014

MICRORRELATO: CAMA PARA DOS


"Y sin embargo, cuando duermo sin ti, contigo sueño
Y con todas si duermes a mi lado"

Joaquín Sabina



Somos demasiados en esta historia, se decía a sí mismo cada noche al acostarse. Desde que se había vuelto polígamo, sus amigos lo envidiaban, pero él seguía añorando el erotismo de aquellas noches tan felices en las que, monógamo hasta las trancas, soñaba con todas en camas para dos.


martes, 16 de diciembre de 2014

DECLARACIONES SUICIDAS









El silencio en el que me piensas calibrando la dureza del suelo y la magnitud de la caída, dando la espalda a lo que amo, no es la huida del cobarde, ni siquiera el retroceso del indeciso. Eres incapaz de presagiar que el ritmo acelerado de las pisadas que se acercan clavándose cada vez con más violencia sobre el asfalto es solo el anuncio de mi último y definitivo salto a tus brazos. 

 


lunes, 15 de diciembre de 2014

ECUADOR


"Y mientras yo te sienta,
tú me serás, dolor,
la prueba de otra vida"

Pedro Salinas.


Llegar a la tristeza y salir de ella es tan circunstancial a veces como cruzar a tientas una fecha, atravesarla sin mirar atrás. De repente, un día te levantas y ya no está: ha desaparecido igual que llegó. Y te deshaces de tu traje negro de las solemnidades y tu montón de penas por estrenar, como de su absurdo ramo, la novia plantada en el altar. Como si nunca tuviera que haber existido, como si la vida, indulgente, nos brindara de nuevo otra oportunidad. 




miércoles, 10 de diciembre de 2014

"ÓXIDO EN LA PIEL"


"Estos días.
Los días
del óxido
en la piel"

Rafael Calero Palma





Regresó con la maleta cargada de brillantes tesoros que, extendidos sobre la cama, se volvieron pobres bagatelas que anunciaban con su falso fulgor el final del viaje. Sacó sus prendas y a empellones las fue metiendo una a una al fondo del armario por intentar borrar tal vez la vida que se había quedado cosida a los botones, escondida en los bolsillos delatores, prendida de los dobladillos de aquellos vestidos que anunciaban con su fría seda el tacto de sus manos. Entró en el baño y dejó correr con fuerza el agua mientras el sumidero, impasible, comenzaba a tragarse lentamente los restos de aquella pasión que, aniversario tras aniversario, se empeñaban en remedar de espaldas a esa otra pareja que el resto del año se mira con los mismos ojos atónitos con los que se contemplan dos desconocidos atrapados en un ascensor. 



domingo, 7 de diciembre de 2014

22 MESES


"Ya has aprendido que del fin del mundo se regresa"

Rosa Montero (El País, 7 de diciembre de 2014)



Globo de Lenox


Ítaca al fin. 22 meses. Final de trayecto. Toco puerto después de esta larguísima travesía. Me siento emocionado. Emocionado y exhausto. Un extraño en mi tierra. Allá a lo lejos veo mi casa. Temo acercarme. Querrán reconocer en mi rostro la mirada de siempre, pero soy ya otro. ¿Qué haré? Condenado a impostar la alegría del encuentro, ¿me reconoceré en sus ojos? Durante todos estos meses, el recuerdo de Ítaca alentó bajo mi pecho como un mágico reclamo. Pero la luz del día me devuelve una imagen empobrecida y polvorienta. He olvidado el rostro de Penélope, la voz de mi hijo Telémaco. No sé distinguir lo real de lo fingido. ¿Acaso es más real esta isla que el mar y los peligros que me trajeron hasta aquí? ¿Qué significan esos cantos de sirena a los que ningún mortal ha sobrevivido?¿Quién soy al fin? Imaginé regresar entre faustos y clarines, pero aquí estoy bajo este disfraz de pordiosero a la espera de que los dioses me ayuden para trazar un plan. Aunque yo sé que no hay plan capaz de hacerles comprender el desconcierto de quien acaba de regresar del fin del mundo. 




miércoles, 3 de diciembre de 2014

VENTA A PLAZOS


"El rey del infierno está escribiendo las iniciales de ella en el espejo como escaldaduras"

Anne Carson







También ellos se habían modernizado, aunque seguían conservando los detalles que garantizaban  la confianza en una marca: el mismo color del uniforme, el mismo calor irrespirable y, sobre todo, el mismo olor inconfundible que desde hacía unos meses incluso, se podía adquirir en un cómodo atomizador para el bolso. Leyó con impaciencia el contrato: en el apartado donde se especificaba la entrega del producto, junto a la tradicional entrega inmediata, que había sido la única forma permitida hasta la fecha, se incluía la posibilidad de una venta a plazos. Lo pensó un instante y -al tiempo que acariciaba de forma instintiva el décimo de lotería que guardaba en el bolsillo izquierdo de la camisa- marcó la casilla de la venta a plazos. Mientras se preguntaba cómo se las arreglaría para ir entregando mes a mes un trozo del alma que acababa de vender al diablo, la radio de la ambulancia que lo trasladaba al hospital más cercano seguía anunciando el número ganador, pero él solo podía pensar en su absurda costumbre de no leer la letra pequeña.