miércoles, 30 de abril de 2014

VISADOS


"¿Hay viajes que se suman al antiguo color de las pupilas.
Después de ver la isla de Calipso, ¿es que acaso Odiseo
volvió a mirar igual?"

Aurora Luque


Zena Holloway


Respiro. Cierro los ojos. No quiero salir a la superficie. Más allá del silencio del agua lo escucho. Es un sonido familiar. Ha estado ahí desde siempre. Dejo de mover mis brazos. Me dejo llevar. Ahora siento la sangre y su sordo murmullo a través de mis venas. He entrado en la espiral de pruebas que certifican que estoy viva. No tengo miedo. Unas pocas más y alguien me sellará el visado para los próximos seis meses. Soy una inconsciente. Quizás un poco de miedo sería bueno. A veces tengo que tocarme la cicatriz para recordar. Estoy a pocas semanas de la vida normal. Quiero trabajar. En los últimos meses he hecho más deporte que en estos cuarenta años. No quiero volver a sentir ese cansancio. No quiero volver a estar enferma. No tengo miedo. Floto. Estoy ascendiendo. Me atraganto. Abro los ojos. Estoy en la superficie. Más allá del silencio del agua lo escucho. Es un sonido familiar. Ha estado ahí desde siempre: "tus pulmones, tu hígado, tu corazón... todo está bien"... Respiro.


lunes, 28 de abril de 2014

MICRORRELATO 

"Escribo, pues, errando las ideas
y sus vanas palabras. (Se parece
bastante este oficio a esa otra busca
más rica, que es la vida. La ventaja
de la ficción consiste en que, si quiero,
rompo la hoja. Puedo repetirme)"

Víctor Botas. 

Dalí

Le recomendó reír a todas horas para espantar el miedo. La mejor pócima contra la tristeza, le dijo en un susurro. El antídoto más inocuo para el aburrimiento. Era lo que le decía a todos los que llegaban para dejarse adivinar el futuro. Este era diferente. No necesitó ni mirarle las rayas de la mano para adivinar su secreto. Al principio, se negó a seguir, con ese no pequeño que se le escapaba por la comisura de la boca mientras sus ojos rendidos declaraban un sí rotundo. Acabaron por tenderse la mano con el gesto sincero y tímido de los que pactan secretos al viento. Y quedaron a la mañana siguiente, justo al amanecer, cuando los testigos mudos aún duermen. Esperó toda la noche con la angustia sorda del que aguarda la madrugada inminente. Cuando la raya del sol apareció desafiante en el horizonte, supo que no vendría. Aún así esperó. Siguió esperando contra todo pronóstico mientras su mano desvalida recorría su triste colección de amuletos, inservibles esta vez contra los lances de su propio destino. 

Cansada, se rozó la cicatriz como siempre hacía cuando necesitaba pensar. Cogió el bolígrafo, arrugó el folio y volvió a buscar las palabras exactas con las que escribir el comienzo de aquel relato una vez más. 


domingo, 27 de abril de 2014

MICRORRELATO


Magritte

El pudor le impedía amanecer en la cama junto a un hombre. Sabía que, desde entonces, como el molesto gotear de un grifo en el silencio oscuro de la madrugada, se le trasparentaban los monstruos, agazapados tras la frágil frontera de su piel. 


sábado, 26 de abril de 2014

LA SOLEDAD DE LOS ELEFANTES


A Jorge, por mitigar en la distancia la soledad de los elefantes.




Plato Varekamp "A selva"



"Uno siempre está solo
pero
a veces
está más solo"

Idea Villariño

No he devorado mi elefante, lo confieso. Los elefantes empiezan a invadirme. Se multiplican, me asedian, me interrogan, me aíslan, me definen... Aquí estamos mis elefantes y yo en un espacio en el que parece que no queda sitio para nadie más. Estoy en la cueva. Admito pocas visitas, tres a lo sumo cuatro personas. Sé que no es fácil compartir este tiempo conmigo. Intento con todas mis fuerzas regresar a mí misma, a la que fui antes de que el cáncer borrara los perfiles que me delimitan. Sé que de esa forma no es posible. Hay que inventar nuevas fórmulas. Me guían solo los ojos de la fe. Ciegamente seguimos creyendo en que existe la amistad y existe el amor, aunque ahora no seamos capaces de verlo, aunque ahora no seamos capaces de sentirlo. 

Y, mientras tanto, para mitigar la soledad, sigo escribiendo. Sé que como dice mi madre, ya no se entienden los textos. Se trata del pudor, que veces me asalta y me obliga a esconderme detrás de relatos en los que resulte difícil deslindar mis verdades y mis mentiras. Quizá sea tan solo que no encuentro otro lenguaje más racional para seguir comunicando a gritos lo que siento. Por eso, os agradezco vuestra presencia silenciosa. Os agradezco el esfuerzo de seguir leyendo este blog que a veces parece alejarse bastante en la forma del propósito con el que nació. Cuando me entran las ganas de tirar la toalla y dejar de escribir, siempre me digo a mí misma: unos meses más, al menos hasta llegar a 22. Y cuando todo esto acabe, siempre sabré que, una vez más, me habré reinventado gracias a las palabras y a cada uno de los que silenciosamente habéis servido de justificación para cada una de ellas. 



viernes, 25 de abril de 2014

FILIAS Y FOBIAS


"Ya no tengo virtudes públicas.
No me quedan vicios privados"

Ángeles Mora




Picasso, Las señoritas de Avignon

El cambio de estación traía consigo una callada rebelión en toda la casa como señal ineludible de la llegada del buen tiempo. Abría las ventanas, ya sin miedo a los ladrones, y se afanaba en mil tareas inservibles: revolver el color de los vestidos, sacudir el polvo del invierno con sus sueños anegados y borrar con despecho algún poema de los que nunca debió escribir. Y así, preparaba el momento definitivo en el que, lentamente, con premeditación y alevosía, se iba deshaciendo de sus fobias atrasadas.

Cada año se repetía el espectáculo: aparecían siempre en hilera, aseadas y pulcras, por si acaso se libraban del sacrificio, cuchicheando mil rumores maliciosos sobre la dueña. Un año más, cedían su espacio con desgana a las nuevas filias de la temporada, que llegan con sus falsas promesas y sus aires se grandeza. Y se entregaban a esa mano que con parsimonia y sin remordimiento, las iba lanzando una a una por la ventana trasera, alentada por el chirrido metálico de la caída. Pero sus fobias no se asustaban demasiado, sabían que como los champiñones tras la lluvia, volverían a crecer el próximo invierno, obstinadas en perpetuar ese eterno juego cuyas reglas ni ella misma descifraba.

miércoles, 23 de abril de 2014

LA VIDA SECRETA DE LAS PALABRAS


"Elegir la propia máscara es el primer gesto voluntario humano. Y es solitario"

Clarice Lispector

Tim Burton

Decía García Márquez que los hombres tenemos tres vidas: la vida pública, la privada y la secreta. Cuando declaraba que de su vida secreta prefería no hablar, en realidad nos brindaba una auténtica declaración de intenciones. Porque la literatura se nutre de las vidas secretas, de los mundos inconfesables poblados de monstruos que gritan por vivir, que claman por existir y por ser, por morder un trozo de realidad. No es en la vida privada, con sus fobias y sus filias, con sus amores y sus traiciones, abaratada a diario por el cotilleo de pasillo y el comentario fácil donde encuentra el argumento. Acaso en algunos seres, excepcionales en sí mismos, en los que todo se hace público, como si hasta el pensamiento más escondido se les trasparentara a través de la piel.

Por eso existe la literatura: para ser el sostén de las vidas secretas de quienes las escriben. Por eso escribir es elegir una máscara tras la que contemplar el mundo. De ahí la soledad del escritor. De ahí que escribir no sea una elección posible ni una tarea fácil. Me sorprendía descubrir estos días en la prensa las confesiones de un García Márquez que tildaba la tarea de escribir como una "servidumbre" autoimpuesta, "un compromiso con los lectores, un laberinto de espejos" del que no conseguía salir. 

Por eso leer es acercarse al misterio de la palabra, rozar por un instante la vida secreta que late tras las palabras. Ser cómplice de esa magia que transforma nuestras vidas y nos devuelve lo mejor de nosotros mismos, ayudándonos a atrapar los pocos secretos que atesoramos, tildando nuestra pobre existencia de esa singularidad que solo la literatura nos confiere.


lunes, 21 de abril de 2014

ROJO


"Bajo la niebla del quirófano extrañas aves de colores anidan"

Pere Gimferrer



Solo cuando el piloto del salpicadero se encendió con una luz roja intermitente, se rindió ante la evidencia de que algo no funcionaba bien. Había encontrado hasta ese momento mil justificaciones para evadirse de las obligaciones cotidianas. Yo no estoy hecha para esto -se repetía en un monótono sonsonete. Primero fue el grifo con su goteo constante, luego vino lo del coche, después esa sensación de cansancio que no cejaba. La realidad siempre quedaba al otro lado del complejo juego de espejos que encandilan con su falso brillo de oropeles. Y allí se refugiaba siempre, hasta que saltaban las alarmas y ya no quedaba más remedio que correr y maldecir su suerte. 

Pero esta vez no estaba dispuesta a salir corriendo. Bastante había corrido ya. Aunque siempre a destiempo, a qué negarlo. Subió el volumen del flamante equipo y empezó muy delicadamente a apretar el pie del acelerador, a ver quién ganaba la partida: esa estúpida luz roja o ella. Se agarró fuerte al volante y, por un momento, el vértigo le hizo cerrar los ojos. Fue tan sutil como un parpadeo pero bastó ese microsegundo para despertar aturdida y conmocionada. Lo último que recordaba era la luz roja del salpicadero. 

El rojo anegaba el espacio hasta donde alcanzaba su vista, un rojo intenso, brillante. Empezó a explorarse con urgencia en busca de la herida por la que manaba ese líquido viscoso que imaginó que era sangre. Se restregó los ojos pero no vio nada más que una pantalla roja y se sintió como un pez atrapado en una pecera maldita. Probó a respirar y notó que sus pulmones no se accionaban a la orden de su cerebro. Nada, solo uno silencio ensordecedor. Ni siquiera pudo agarrarse al miedo, que habría sido, al menos, una sensación conocida. Estoy muerta -convino al fin. Horas después de la operación, nadie consiguió convencerla de lo contrario. 

Desde entonces se convirtió en un muerta viva o en una viva muerta, según el humor con el que se levantara. Y los pocos días en los que amanecía locuaz, solo acertaba a repetir la intensidad del color que flotaba tras sus párpados cada vez que al aproximarse al sueño, la luz roja del salpicadero se volvía a accionar.


sábado, 19 de abril de 2014

REINAS


"Victoria de Inglaterra fue consciente de su destino a la temprana edad de doce años cuando, en clase de Historia, descubrió, mientras estudiaba su árbol genealógico, que si su tío Guillero IV fallecía ella le sucedería en el trono"

Cristina Morato, Reinas malditas



Yo podría reconstruir minuto a minuto el momento en el que fui consciente por primera vez de mi destino. Ese instante en el que me miré al espejo y me atreví a confesarme: sí, soy yo, me ha sucedido a mí. Y pronuncié lentamente esa palabra tan temida, tan maldita. No hubo señales astrológicas, ni fenómenos meteorológicos que marcaran el comienzo de una nueva era. Solo yo noté el rápido chasquido, como si dentro se quebrara algo en un grito ahogado que anunciase que ya nada volvería a ser igual. Y por primera vez, me sentí sola, terriblemente sola. Este fue el comienzo de mi reinado.


viernes, 18 de abril de 2014

EL ÚLTIMO SUPERVIVIENTE


"Vendrá la muerte y tendrá tus ojos"

Cesare Pavese



Klimt, G, "El beso"

Sabía que aquella sería, probablemente, la última vez que lo iba a ver con vida. No obstante, abandonó el tono solemne de las despedidas y de un zarpazo apartó todas las preocupaciones justo antes de tocar el timbre. Conversaron con el ánimo de siempre, y él adoptó esa pose digna que iba a saber mantener hasta su muerte. En el último instante, como el que recuerda algo insignificante, le tendió un sobre y en un susurro casi, le suplicó: ve y tráela de vuelta. Aquella frase tenía más de confesión que de orden: quería recuperar las cenizas de su mujerEl sobrino recibió una punzada al escuchar sus últimas voluntades. Salió de allí aturdido por sus propios pensamientos, sorprendido al contemplar con envidia esa obstinación en seguir enamorado setenta años más tarde. Supo que disponía de poco tiempo y que el final de aquel viaje sería también el fin del último superviviente de una raza en extinción.

   

miércoles, 16 de abril de 2014

BORRÓN Y CUENTA NUEVA





Cada vez que él acababa un trabajito se decía a sí mismo: borrón y cuenta nueva. Pero esta vez le resultó más difícil que de costumbre borrar los restos de maquillaje de la camisa cuya cuenta ella cargaría a nombre del marido una vez más. 

martes, 15 de abril de 2014

LICENCIA PARA MATAR








Todas las noches pedía en sus oraciones la gracia de la voluntad renovada para cumplir con su trabajo. Desde que se había enamorado lo delataba un ligero temblor de manos en el momento de apretar el gatillo.

lunes, 14 de abril de 2014

TERCERAS PERSONAS




Nunca supo muy bien conjugar algunos verbos. La maestra castigaba su torpeza con copiados infinitos que jamás terminaba a tiempo del recreo. Ni siquiera los años consiguieron curar esa extraña dislexia con las terceras personas. Primero, la tercera persona del singular, y luego, por sorpresa, la del plural. Solo al fin descubrió que todo futuro con su pasado a cuestas desemboca invariablemente en la tercera del plural.

domingo, 13 de abril de 2014

ANIVERSARIO






Tres rizos más y habremos cumplido con el ritual. No fue buena idea lo de subirnos a la montaña rusa en nuestra primera cita. Un enero de estos, los guardias descubrirán nuestros cuerpos desnudos en este vagón fantasma del viejo parque de atracciones abandonado.


sábado, 12 de abril de 2014

MICRORRELATO




Probó a caminar descalzo sobre el fuego. Lo intentó con la pértiga del funambulista. De domador de leones no hubo más suerte. Agotado, se sentaba en el trapecio para verla pasar, ciega a sus demostraciones de amor. Ni siquiera el día que le crecieron los enanos a mitad del numerito consiguió ablandar el duro corazón de la fría mujer bala.


viernes, 11 de abril de 2014

MICRORRELATO

Scully, D. (Fotógrafa)


Le pareció una solución demasiado drástica la de cortarle las alas, así, sin más. Necesitaba alguna razón de peso. Además -se decía a sí mismo -después sería muy tediosa la lista de justificaciones que tendría que esgrimir ante el juez. De modo que decidió hacerlo lentamente para no dejar rastro. Primero una, con la excusa de que esa obsesión fetichista le venía desde la adolescencia; después otra, arrancada en un descuido mientras le pellizcaba el culo al pasar; luego, ya sin miramientos, varias de una vez, amparado en el derecho que a veces crea la costumbre. Así, hasta aquel último amanecer en el que con un vuelo rasante y corto que casi le costó la vida, la escuchó decir adiós a la última pluma de aquellas alas que lucen desde entonces junto al resto en la vitrina.


miércoles, 9 de abril de 2014

EN EL HOSPITAL


"Trazas en el espejo
con el lápiz de labios el mapa
trashumante de la vida y lo vuelves
a borrar por retomar de nuevo
el mismo camino que reiniciaste
mil veces. Con el lápiz de labios"

Juan José Vélez Otero


Balthus



Justo en el instante en el que subo la cremallera de esas botas camel que tanto trabajo me había costado encontrar, suena el teléfono. Dejo caer las botas y en pocos segundos estoy ya muy lejos de la tienda y siento cómo a mis espaldas empiezan a desmoronarse las promesas del día como un endeble castillo de naipes. El mundo contiene la respiración y todo se queda en silencio en ese segundo en el que acierto a oír tu voz entrecortada que me dice que algo está pasando en casa.

Mientras conduzco, aún sin saber muy bien qué me encontraré al llegar, me invade ese sabor herrumbroso del miedo que ya me sé de memoria. Los kilómetros se hacen lentos mientras mis pensamientos vuelven una y otra vez al sonido metálico de la cremallera que se cierra. Palpó la fragilidad de la vida y vuelvo el rostro por si no me encuentra. 


Llego y te veo. Aturdido pero a salvo. Respiro y mido, cautelosa, la fortaleza y la obstinación de algunas vidas. El misterio de saberte bien me hiela la sangre una vez más. Y empezamos a mover las pocas piezas de nuestro puzzle familiar para replegarnos y soportar: yo me quedo con los críos mientras tu estás en el hospital... Yo voy a Murcia en cuanto salga del trabajo y ya no duerme sola... Parecemos una de las bolas de pokemon con las que juega Jorge: inexpugnables cuando están cerradas. 

Y recobramos el aliento, como otras veces. Y en unos días nos hacemos los olvidadizos, como si ignorásemos que este no es más que el preludio de ese otro momento definitivo para el que nunca estaremos preparados, por más muecas que finjamos, por más que intentemos borrar una y otra vez las señales que va dejando la vida en el espejo.


martes, 8 de abril de 2014

MICRORRELATO: EL SEXO DE LOS ÁNGELES


"Esta noche he decidido tener contigo un libro"

Ángel García López


Raphael


Esta noche he decidido tener contigo un libro. Sé que te sonará raro esto que te estoy diciendo. He barajado todas las posibilidades que teníamos de convertirnos en padres: los métodos tradicionales, la inseminación, la fecundación in vitro, incluso la adopción. Y ya ves... he llegado a esta determinación. No creas que ha sido fácil. Ya sé que todos nuestros amigos pondrán el grito en la tierra. Pero debes saber que en todos los sitios en los que he preguntado me han exigido una respuesta clara respecto a nuestro sexo. Y yo, por más que insistía en que los ángeles no tienen sexo, siempre recibía un portazo por respuesta. Así que, ¡no se hable más!, ya lo tengo todo preparado: esta noche tendré contigo un libro.





lunes, 7 de abril de 2014

MICRORRELATO: LA GENEROSIDAD DE EVA




Magritte


Y casi no das crédito cuando te dijeron que cayó en la tentación y se fugó sin preparar siquiera las maletas. Y te quejas ante el juez pese a que te adjudicó el paraíso en el reparto. Sebes que, en el fondo, su abandono fue un acto de generosidad. Aunque, a día de hoy, aún te sigas preguntando a qué diablos saben las manzanas.


jueves, 3 de abril de 2014

SALTAR


"Estoy desnudo ante el agua inmóvil. He dejado mi ropa en el silencio de las últimas ramas.
Esto era el destino:
llegar al borde y tener miedo de la quietud del agua"

Antonio Gamoneda






Ya está hecho. No hay marcha atrás. He pronunciado las palabras mágicas. Me voy. Siento el vértigo de saber que he llegado al borde: al borde de la enfermedad, al borde de la que he sido, al borde del paisaje conocido hasta ahora. Por eso me voy. 

He comenzado por el trabajo. Después vendrá la casa. Creo que con eso será suficiente. No será preciso cambiar de ciudad, ni de amante, ni de apellido. Se trata solo de volver a sentir el peso de mis pies sobre el suelo. Salir de esta ingravidez en la que dormito desde hace meses. Estar viva, finalmente, era esto: improvisar, cambiar, moverse... No ser nunca blanco fijo de la nostalgia, el desánimo o la apatía. ¡Vivir! Cruzar los dedos y... saltar.



miércoles, 2 de abril de 2014

MONSTRUOS


"Empezar de nuevo
volver a la niñez
a las primeras clases de anatomía
reconocer el cuerpo
renombrar el vacío
sentir que la melancolía y el dolor
se esfuman y quedan los órganos
y las venas
volver a empezar
volver al cuerpo
estudiar anatomía para reconocerte
y sentirte otra

volver a empezar el viaje
con un mapa lleno de lugares
y nombres que jamás escuchaste
asistir atónita a la belleza
de los procesos
a la poesía del cáncer

porque la tiene
la rebeldía contra la muerte
la lucha por dominar el mapa de un territorio
el mal que sólo quiere sobrevivir
cambiar su historia

el mal que cambia la tuya
y aquí estás inyectada de venenos y drogas
pintando el nuevo mapa de tu existencia

tu cuerpo
tu interior, antes abismo,
ahora campo de batalla
extenso territorio con miles de caminos
que siempre llegan al corazón

corazón que no dejó nunca de amar
corazón que no cambia
inyectado por el amante
que está cerca
compartiendo la extrañeza
de esta nueva vida"

anagavieraenocasionesescribe.blogspot.com.es


Pablo Picasso,"Guernica"


Me pides que te hable de mis monstruos. Y yo accedo obediente. Pero no sé si soportarás la imagen deformada de mis peores pesadillas. No sé si te taparás los oídos y cerrarás los ojos, incapaz de acallar la furia desatada de mis temores. Quizá te resulte inaceptable ver desfilar la imagen esperpéntica que me asalta de madrugada de mi pecho ensangrentado en busca de su dueña. El rostro vigilante de mis muertos, y las voces de sus infinitas plegarias. El monstruo de diez cabezas en el que se ha convertido mi temor a volver a enfermar. Quizá esta estética de lo feo te produzca aversión en estos tiempos que vivimos en los que otros nos imponen una felicidad edulcorada, sin tiempo apenas para el duelo, sin posibilidad de nombrar nuestros fantasmas. Quizás hasta te aterre esta falta de pudor.

Pero, ya ves, vivir supone siempre un acto de valentía. Después de todo, sobrevivir entraña siempre una lucidez extrema, un ejercicio de sinceridad con el que mantener a raya nuestros monstruos. No te engañes: no es gratuito el gesto altivo de mi rostro, ni el optimismo del que presumo, ni la cordura en la que me asiento, ni las ganas de vivir. La vida impone siempre sus tributos. Pero es generosa con quien sabe pagarlos a tiempo y sin temor.



martes, 1 de abril de 2014

MICRORRELATO: AKAI ITO (EL HILO ROJO)


"Los patrones nunca mienten. Pero solo algunos de nosotros somos capaces de ver cómo encajan las piezas (...) Hay un antiguo mito sobre el hilo rojo del destino. Dice que los dioses nos han atado un hilo rojo y lo han unido a todas las personas cuyas vidas estamos destinados a tocar. Este hilo se puede estirar o enredar, pero nunca se romperá. Todo está predeterminado por la probabilidad matemática, y mi trabajo consiste en seguirle la pista a esos números, en hacer las conexiones para aquellos que necesitan encontrarse, aquellos cuyas vidas necesitan tocarse"

Jake Bohm, Touch




Creía en el destino desde que notó el cabo del invisible hilo rojo. El descubrimiento se produjo horas antes de la operación. No se lo contó a nadie. Entró a quirófano con el puño tan cerrado que casi le sangra. Al despertar, se dio de bruces con su mirada y pensó que se trataba de un fantasma. He muerto - musitó aún adormecido por la anestesia- mientras la sangre empezaba a correr por su mano como un tenue hilo rojo. La giró con brusquedad y como movida por un resorte, la enfermera de reanimación dio un respingo. Él no tardó ni cinco minutos en pedirle matrimonio. Ella aún necesitó cinco años en desenredar la compleja trama de hilos en los que se había convertido su vida. Desde aquel ya lejano día en el que, al final de una operación, sintió un sudor frío en la espalda, como si se acabara de tropezar con la sombra de su propio futuro.