viernes, 28 de febrero de 2014

LA VUELTA A LA TORTILLA


Me dispongo a despedir con sincero agradecimiento este mes de febrero que para mí ha supuesto una vuelta a la tortilla, aunque la imagen culinaria no me seduzca mucho. El cáncer, afortunadamente, ahora lo sé, vino a poner patas arriba mi existencia una vez más. La enfermedad me ha quitado y me ha dado tantas cosas, que ahora trato de recolocar inútilmente, como en un juego de balanzas imposible de equilibrar. 

Mi última reflexión del mes es a partir de este vídeo que Paco León estrenó a finales de noviembre del año pasado y cuyos beneficios serán destinados a la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM). Hasta ahí, perfecto. No creo que sea necesario que yo me posicione a favor de la investigación y de la presencia activa del enfermo de cáncer en la sociedad.

Mi queja, y lo siento, es con la historia que nos vende. Dice el autor que esta es "una historia de amor cotidiana en la que la protagonista tiene la opción de afrontarla como lo haría otra mujer". Puntualicemos. 

Primero: que es una historia de amor cotidiana es un poco discutible; será que yo no soy una top model, pero a mí todavía no me ha parado el encargado del Mercadona para darme su teléfono, y mucho menos cuando iba con peluca y con las cejas pintadas; aunque tiempo al tiempo. 

Segundo: que el amor salva y salva de mucho, y que estar enamorado produce hasta efectos físicos beneficiosos es evidente; pero que no me cuenten a mí que en el penúltimo ciclo de quimio iba a empezar una historia romántica, con el desgaste físico y emocional que eso supone, cuando yo apenas si tenía fuerzas para subir una escalera.

Tercero, y es lo que más me ha indignado: en la escena en la que la pareja conversa sobre la operación, todo queda reducida a un balbuceo:- "y y y y..." a lo que ella responde: -"no, es mía, me lo cogieron muy a tiempo y tengo una cicatriz muy pequeñita". Lo mejor, el suspiro de alivio de él. Pues lo siento, me jode. ¿Les da miedo nombrar la palabra teta, pecho, mastectomía? Y sobre todo, que habría pasado si ella le dice: -no, la tengo de silicona, no me lo pillaron a tiempo y tuve que perderlo; o mejor, ¿y si le hubiera dicho:- no, no tengo pecho, aún no me lo he reconstruído, y a lo mejor, ni siquiera lo hago, es que el tumor tenía varios centímetros y me tuvieron que dar radio? ¿Habría suspirado el galán con tanto alivio?

No sé... me gustaría tener una mirada más inocente sobre las cosas. Pero, la única verdad es que este es uno de los regalos del cáncer: una mirada diferente hacia todo lo que me rodea. Y, sinceramente, me siento agradecida, reconciliada, conmovida y tantos sentimientos que formarán ya parte para siempre de este renacer de febrero que nunca olvidaré. 

Gracias sinceras.


jueves, 27 de febrero de 2014

AUSENCIAS


"Que sepas que no es fácil respirar el aire en que no estás"

Pedro Guerra





Cada cierto tiempo, desempolvo mis ausencias y las nombro una a una, para ver si siguen todas. Y las pongo a punto, y separo las vivas de las muertas, las de siempre y las nacientes, las que esclavizan y las que salvan. Y siempre me salen de más. 

Las cuento y las ordeno, y dejo para el final las más recientes, porque son siempre las que más duelen. En ellas me recreo, para aprender muy lento a despedirme. Al principio muy flojito, como si no fueran a escucharme nunca. Después, con voz más firme, como si mi agradecimiento pudiera tocarlas. Hasta el día en que, de improviso, me inunda un vacío con voluntad de permanencia. Solo entonces sé que ya estoy preparada para dejarlas ir hacia ese lugar donde el pasado se reconcilia con el presente y, por fin, deja de doler. 



miércoles, 26 de febrero de 2014

DIRECCIONES PROHIBIDAS


“Me gusta imaginarte cuando
aun no sabíamos
las multas que pone la inocencia
a la alegría”

Inmaculada Mengíbar





Esta noche me vais a permitir que me plagie a mí misma. Con vuestro permiso, vuelvo a un texto que escribí un febrero de hace ya seis años. Lo releo y sé que en días como estos vuelve a cobrar sentido.


Esta mañana, al salir de casa, todo estaba como siempre. Las prisas y el sueño apenas me dejaron fijarme en los detalles, pero la rutina confirmaba que todo estaba en orden. A medio día, giro por la calle que, hasta esa misma mañana, conducía a mi casa  y, sorprendida, descubro que han cambiado el sentido. Extrañada, retrocedo y, efectivamente, me encuentro con el disco de prohibido. La primera reacción es la incredulidad: ¿cómo pueden en sólo unas horas prohibirme el paso por donde llevo años haciéndolo?; la segunda reacción es el enfado: ahora tendré que dar un buen rodeo; la tercera reacción es la aceptación y búsqueda: debo reconsiderar todos los trayectos que hasta ahora recorría y replantearme si me sirven o no.

Así de drástica, señores, es también la vida. Un buen día te levantas y te das cuenta que has perdido tus rutinas y tus seguridades y quizá no hayas hecho nada para merecerlo, o tal vez sí, o qué importa… lo único cierto es que ahora toca volver a empezar, porque ya no sirve lo de antes, y da igual que quieras o que no, las cosas han cambiado y no puedes hacer nada para no darte por enterada, porque esta vez sí, sabes que las multas acaban siempre por pagarse.

Pero lo cierto es que son las direcciones prohibidas las que configuran nuestra historia. Las grandes decisiones las tomamos siempre frente a una señal de prohibido. Algunos deciden quedarse parados frente a esa calle que nunca más podrán recorrer; otros, deciden salir corriendo, mudarse de barrio y olvidar lo más rápido posible; otros preferimos dejar el coche y volver a pasear por nuestra calle en el sentido que nos apetezca, unas veces hacia el norte, otras hacia el sur, otras parándonos en el primer portal que encontramos para saborear los olores de hoy y los recuerdos de otro tiempo… pero pisamos con fuerza, conscientes de que cada paso es una conquista, cada opción, un riesgo, cada multa, la prueba más real de que aún seguimos vivos.


“Todo lo decisivo surge “a pesar de”. F. Nietzsche


martes, 25 de febrero de 2014

LOS MARTES AL SOL






"Azul, líneas en el mar
qué profundo y sin domar...
ya acaricia una verdad"

Ketama, "Se dejaba llevar"





Sé que escribo esto para mí misma. Quizá estas palabras no sean más que una botella lanzada a mi propio mar con la esperanza de recuperarlas un día. Voy a escribirlo muy despacio: hoy-he-sido-muy-feliz.

Después de la hora de piscina y con el agua más fría que de costumbre, he deseado sol, mucho sol... Tras ponerme de acuerdo conmigo misma y, después de unos minutos de indecisión, he decidido, finalmente, pasear por el Mar Menor. En el año 2000 pasé allí uno de los inviernos más duros que recuerdo. 

Y, de repente, han pasado 14 años y estoy frente a aquel mismo mar, pero soy otra. Y esta otra que soy, me gusta. Me siento tan cómoda en mi propia piel. Quizá sea este tiempo tan generoso. Quizá sean las endorfinas del deporte. Quizá sea que hace ya más de un año. Quizá no sea más que la propia conciencia de mi provisionalidad, la certidumbre de que este es un tiempo prestado lo que da una nueva dimensión a mi vida. Casi me asusta decirlo, pero, a ratos, soy feliz con la misma intensidad con la que he sufrido. Estas ganas de seguir dándole bocados a la vida bien valen el precio que he pagado.  

Puede que el próximo día no sea martes y puede que  no haya sol, pero seguro que habrá otro en el que muy lento y muy bajito me volveré a decir a mí misma: hoy-he-sido-muy-feliz.



lunes, 24 de febrero de 2014

REDES


A Dani, en su cumpleaños

"No desesperes, amor, 
tú tendrás lo que deseas:
si eres amor de verdad
lo imposible siempre llega"

Pedro Salinas



Se sentía afortunado por haberla encontrado. Sabía bien lo que buscaba desde el principio: la buscaba a ella y la habría reconocido entre cientos de perfiles. Mucho antes de encontrarla, se la sabía de memoria: sus ojos, su pelo, su piel, y aunque no la había visto nunca, aparecía en todas sus listas de interés. Buscó a través de muros que albergaban inquietantes biografías; creó eventos multitudinarios con la esperanza de encontrarla; actualizó su estado con emoticonos imposibles; pulsó el me gusta como el que dispara dardos a una diana. Y todo fue en vano. Hasta ese instante certero en el que el círculo vacío de su estado en línea se puso de un verde intenso, justo en el momento en el que, al fin, ella se dejó encontrar.


LOS TÉRMINOS DE LA AMISTAD




"Por la amistad
M, Chagall, "Over the town"

que llena
de rincones
el círculo
inflexible
de la vida"

Benjamín Prado






Llega un momento en el que uno empieza a pensar que tiene el cupo cubierto, y siente pereza de hacer nuevos amigos y ensayar nuevos quereres. Y se conforma con sus afectos de andar por casa, con los cariños que supieron sobrevivir al tiempo, con sus pasiones domesticadas. Y a veces bastan para sobrevivir. 

Pero otras, no bastan, y urge ensayar nuevos aprecios, estrenar nuevas estimas, conjurar nuevas lealtades. Y entonces toca establecer los términos de la amistad. Un feliz tira y afloja de confesiones, demostraciones, pactos, hasta que, al fin, nos sabemos y nos reconocemos como amigos.

Los pocos amigos que tengo, los he ido rescatando a lo largo de muchos naufragios. Quizá por eso me unen a ellos lazos sutiles, imperceptibles, tejidos de risas y de silencios y, sobre todo, de palabras, palabras tan sanadoras como estas que me regaló mi amiga P. y que, con su permiso, me vais a permitir que comparta. 


Querida Carmen:

Uno tiene que ponerse en el lugar del otro para poder empatizar, eso dicen, y yo he intentado ponerme en tu lugar, Carmen, y pensar cómo me sentiría en una situación como la que has pasado al frente de la enfermedad, con la artillería pesada para derrotarla... y muchas veces he pensado que la guerra es muy dura y que el enemigo no se deja vencer fácilmente y que tú, Carmen, has ido ganando puestos poco a poco, con inteligencia y estrategia.

Hemos vivido tu guerra, Carmen, una guerra solitaria y, al mirarte, durante el proceso de la batalla, he intentado adivinar qué sentías, un cruce de miradas, tratando de interpretar. Y he visto a una mujer asustada pero valiente; cansada pero luchando sin parar; desfallecida y a la vez llena de energía y siempre generosa, sin demandar nada, sutil, entregada y con excelente sentido del humor.

Nunca se sabe lo que nos depara la vida. No me gustaría tener que ser "guerrera", pero si me llaman al frente, me gustaría ser como tú has sido: una verdadera amazona.

¡Feliz día de tu cumpleaños!

Tu amiga que te quiere




sábado, 22 de febrero de 2014

ESTATUAS DE SAL


"Entonces la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se volvió estatua de sal"
Gen. 19, 26





Se había tropezado con algunas estatuas de sal a lo largo del camino. Hacía tiempo que al pasar junto a ellas apretaba el paso y se alejaba con fingida indiferencia. Luego venían las horas en las que su mirada se ensombrecía, aquejada por las imágenes de aquel tiempo en el que también ella fue estatua. Y aunque había aprendido a continuar sin volver la vista atrás, el olor de la sal le impedía disimular su paso vacilante, sacudido siempre por "el recuerdo de un olvido" 






viernes, 21 de febrero de 2014

CAMBIO DE PLANES



A Carlos, por estos 365 días

"Y recordé su voz bromeando en las tardes 
diciéndome qué harás si hay cambio de planes"

Los secretos


Quizá nadie está preparado nunca para cumplir 40 años en un hospital, es cierto. Aún conservo una foto del desayuno que me sirvieron aquella mañana: leche, azúcar, galletas, yogur y debajo de mi nombre y del número de habitación ponía en letras mayúsculas, "Feliz Cumpleaños". Así estrené mi nueva década. Reconozco que yo no era Audrey Hepburn en Desayuno con diamantes pero el gesto me emocionó.

Pero lo que yo aún no sabía es que me reinventaría una vez más y que con 41 años volvería a estrenar la vida con un esplendor que ni el cáncer, ahora lo sé, ha conseguido robarme. ¡Cuántos cambios repentinos de planes puestos sobre la mesa como una carta de despido sin posible negociación! Y ahora, después de todo, la vida otra vez, generosa, impredecible, única.

Celebro cada minuto de este año porque conozco el alto precio que he pagado por vivirlo. Me conmueve el saberme viva. Me sé en deuda por el simple hecho de respirar. Con mis padres, siempre, por su generosidad infinita y porque han cuidado de mis hijos cuando yo no he podido ni cuidar de mí; con mi madre, en particular,que ha aprendido a cocinar de nuevo para alejar el cáncer de nuestras vidas;con mis hermanos y sus parejas por su presencia diaria en mi vida; con Ana, mi verdadera cómplice en cada uno de mis momentos de sufrimiento; con Trini, por sus lazos invisibles; con Aurora, la voz que me ha regalado el diálogo generoso; con mis amigos, con los que he aprendido a celebrarlo todo; con mi cirujano y con mi fisio, que me han hecho renacer a mi nueva vida; con cada uno de los que me habéis leído, mitigando la soledad de muchos días eternos y muchas noches dolorosas; y, sobre todo, con Carlos, con quien siempre estaré en deuda desde la gratitud que implica el amor.
Gracias.


jueves, 20 de febrero de 2014

MICRORRELATO: DESPISTES







Que la muerte era un asunto muy serio lo sabía él por experiencia propia. Pero aquel día, aún a riesgo de parecer irreverente, no pudo disimular una sonrisa nerviosa cuando, al acercarse a saludar a los familiares con su cara más solemne, comprobó, asustado, que se había equivocado de muerto. Ya que estaba allí, se armó de valor y los acompañó con su más sentido pésame. A fin de cuentas, la muerte a todos nos parece siempre que llega de forma equivocada.




miércoles, 19 de febrero de 2014

PALABRAS COMO DARDOS






Empezó a preparar su clase con la misma desidia con la que lo hacía en los últimos meses. A ella también la gramática empezaba a resultarle lejana y ajena a su propia vida. Había perdido hasta las ganas de saltarse el tedioso programa. Hoy tocaban los prefijos. Revisó su larga lista de prefijos griegos y latinos y la preparó un año más, ignorando, como siempre, su seguro destino como avión clandestino o como soporte de improvisadas notas contra el aburrimiento.

Al acabar la breve explicación, la pregunta no se hizo esperar: desde la última fila P. le lanzaba siempre preguntas como dardos. -¿Qué pasa con la "com-pasión- le dijo. Aquella palabra le produjo una sacudida inmediata en la boca del estómago -¡cuántas veces había huido ella de la compasión!- En eso se parecía tanto a sus alumnos: su propia fragilidad era, en el fondo, el sustento de su vida. Pensó en su etimología: desempolvó una vez más el latín de la carrera, "cumpassio", literalmente "sufrir juntos". Él, por toda respuesta, le clavó su mirada cómplice. Había sido un año duro para el que era, indudablemente, su mejor alumno. Demasiados duelos en poco tiempo. 

Alguien comentó con cierto interés: la compasión ahora se llama empatía. La profesora pensó en las modas y cómo también afectan a las palabras. Esa era siempre una señal de que estaba empezando a envejecer. Tuvo que intervenir rápido: la empatía era un grado menor que la compasión; ser empático era percibir lo que otro individuo siente. ¿Acaso no percibía ella los sentimientos de sus alumnos? Pero, cuántas veces los había ignorado.

Con suma delicadeza les mostró que sentir compasión por alguien es ir mucho más allá, supone siempre sufrir con alguien. Les enseñó que con frecuencia solo podemos compadecer al otro o a la otra cuando aprendemos a autocompadecernos. Que no debían sentir miedo de aceptar el dolor. Que volverle el rostro al propio sufrimiento es condenarse de por vida. Y que... 

Cerró el libro de gramática y abrió el último libro de poemas que estaba leyendo. Con voz emocionada, les leyó algunos versos de R. Lanseros:

"Duele el dolor, decías, pero si uno es valiente
las pequeñas espinas son pequeñas.
Tenías razón. La vida
con su prohibido-el-paso y sus pasen- y vean
es hermosa como una novia al alba"

Levantó la vista hacia él y acabó su clase:

"Yo soy mi propio riesgo. Doy por cierta
la sed de infinitud que me espolea.
Ante el placer de respirar me postro.

No hay verdad más profunda que la vida"

Y por primera vez en mucho tiempo, se hizo el silencio.


martes, 18 de febrero de 2014

MICRORRELATO: PENÉLOPE


"El olvido está tan lleno de memoria"

Mario Benedetti




Penélope tejiendo


Se prometió a sí misma olvidar. Y uno a uno, fue enredando cada recuerdo que como un tenue hilo la amarraban a él. Y empezó a ovillarlos, lentamente, amorosamente, sin premura. Solo ella sabía que aquel hilo que ahora giraba sobre sí mismo una y otra vez y que escondería, tal vez con aparente descuido, en un cajón con otros tantos, algún día se convertiría en toda su riqueza. Y cuando vieja y cansada, sin más patria que Ulises, no quedaría más que aquel lento tirar del hilo, desgranando uno a uno los recuerdos, en un juego infinito con el que desafiar el olvido. 



domingo, 16 de febrero de 2014

MICRORRELATO





Le pasaba siempre. Al llegar a casa abría con premura la bolsa en la que el bibliotecario había introducido cuidadosamente cada uno de los ejemplares del préstamo. El ritual era siempre el mismo: un pasar rápido de páginas tras la búsqueda de alguna señal. Unas veces eran páginas dobladas en el margen superior derecho, a veces, las menos, en el inferior. Otras, era un subrayado delator, a veces con lápiz, sus preferidos. Alguna feliz ocasión trajo una marca de carmín o un resto de perfume. Seguía el rastro que dejaba el otro o las otras que antes que él habían transitado por el libro. A veces, no coincidían sus gustos y la marca acababa por convertirse en un estorbo. Pero otras, se reconocía amorosamente en ellas y fabulaba con la imagen de mujer que, seguro, se escondía tras esa letra menuda al margen de los poemas. 

Esa noche, al abrir la bolsa, encontró, seguramente a causa de un error del bibliotecario, aquel libro al que no había vuelto en quince años. Allí estaba el pobre ejemplar de entonces, que seguía conservando la firma del autor, un poco más descolorida y emborronada, eso sí; con sus páginas ya amarillas, el lomo casi deshecho y los bordes ondulados por la humedad. Pero de forma milagrosa casi, había sobrevivido al paso del tiempo. Lo abrió de nuevo, con la misma emoción de entonces y empezó a leer. No pudo pasar de la segunda página: frente a sus ojos, marcado quizá por él mismo, ese párrafo que, ahora lo sabía, como una terrible premonición, había esperado quince largos años para encontrarse con su destino.


DUDAS RAZONABLES



Foto hecha por Belén M.G.


¿Dónde acaba mi persona y dónde empieza mi personaje?
¿Dónde mi realidad y dónde mi deseo?
¿Dónde mis logros y dónde mis derrotas?
¿Dónde mis certezas y dónde mis miedos?
¿Dónde mi piel y dónde mi coraza?
¿Donde mi carne y dónde mi cicatriz?
¿Dónde mi memoria y dónde mi olvido?
¿Dónde lo que he sido y dónde lo que seré?



jueves, 13 de febrero de 2014

DE NUEVO LOS ELEFANTES


"Un elefante se balanceaba
sobre la tela de una araña
Como veía que no se caía
fue a buscar otro elefante"

Canción infantil


Dibujo de Jorge



Hace un año que empecé a pensar en elefantes. He llegado a soñar incluso con ellos. Jamás pensé nunca que una metáfora me salvaría de la desesperación. Ahora, mi gratitud hacia ellos es tal que mi casa empieza a estar invadida por elefantes de todos los tipos y tamaños. 

Casualmente, o quizá no tanto, Jorge fue el primero en cederme su elefante favorito. Pero hace un año, aún no sabía muy bien qué sucedería con él. Pensé en devorarlo y creo que eso es lo que he intentado hacer a lo largo de estos meses. Incluso, reconozco que en las últimas semanas he llegado a convencerme de que lo había conseguido. 

Y cuanto más segura estaba, Jorge me deja este dibujo en mi habitación. Confieso que me quedé muda. Ahí estaba resumida mi verdadera victoria sobre el cáncer y sobre la muerte: el pequeño caracol, que soy yo y también son ellos, subido sobre el elefante, deja caer impasible la lluvia protegido por su paraguas multicolor. 

Me sentí muy orgullosa de ellos. Creo que han perdido mucho para ser tan niños, pero aún hoy siguen conservando su optimismo y su confianza en que todo, a pesar de las lluvias que vengan, irá bien. Y así seguimos, balanceándonos sobre la tela de la araña, y como vemos que no nos caemos, agradecidos, seguimos llamando a otros elefantes.



MICRORRELATO


"Habitación de hotel", E. Hopper



Había soñado con noches en zapatillas de borlas, con pijamas de seda y sábanas de satén que acabó cambiando por una fría habitación de hospital. Años atrás, al darle el alta, le prescribió una vida normal, salvo por las precauciones necesarias en un caso como el suyo: aquella antigua pulsión - los dos lo sabían- sería siempre su talón de Aquiles. No importaba ya el tiempo transcurrido, seguían apareciendo en sus sueños como una terrible pesadilla de la que se avergonzaba al salir el sol. Pese a todo, se imaginaba curada y a salvo hasta aquella noche en que ingresó por sobredosis: poco pudieron hacer por ella, había ingerido de un tirón varios libros de poemas, algunos muy puros, versiones originales, que son siempre las peores; otros realmente peligrosos porque se desconocen sus efectos, los de autores jóvenes; los últimos que encontraron están siendo aún analizados, estaban manuscritos, todo parece indicar que ella era la autora.


miércoles, 12 de febrero de 2014

MICRORRELATO




Para Aurora

Tarde aprendimos que las palabras son siempre peligrosas y que hasta detrás de las frases más inocentes se esconde a veces la sentencia de nuestra condena. Aún recuerdo la ocurrencia del "tu cara me suena" y cómo yo, jugando a hacerme la tímida, te dije muy flojito: "-claro, trabajo en televisión"-. Reímos con las ganas con las que solo se puede reír a los veinte cuando el futuro aún no existe. Y fuimos poco a poco tirando del hilo, poco a poco, sin saber parar a tiempo, sin comprender lo que tarde aprendimos al dejar resbalar el último cabo, deshechos para siempre.


martes, 11 de febrero de 2014

PROPÓSITO DE ENMIENDA



"Nunca dejes de ser quien ahora eres,
ni seas jamás quien todavía no has sido"

Edgar Allan Poe, traducido por Raquel Lanseros






Después del desgaste afectivo de los último meses, me he hecho el firme propósito de instalarme en esa actitud autista mía que me sé tan de memoria. He revisado una a una mis rutinas y he comprobado complacida que me permitirán sobrevivir estos meses hasta la vuelta al trabajo acompañada de ese sereno aburrimiento en el que me siento realmente a salvo.

Hoy, por ejemplo, he vuelto a mi té de los martes en ese rato antes de la clase de natación en el que me permito el lujo de revisar el correo, leer las noticias o esconderme tras un libro. Como todos los días, allí estaban las dos chicas que conversan animadamente en la cafetería. Siempre las tres y el camarero como testigo, y no precisamente mudo. Podría pasar años repitiendo semanalmente la misma escena y estoy convencida que no cruzaría ni una sola palabra con ninguno de ellos, de los que conozco ya más de una intimidad que quisiera olvidar: los ronquidos del marido, las malas noches de los nenes y el tedio que se les deja traslucir hasta en los andares. Continúo jugando a ser una mujer desocupada y me sumerjo media hora en el jacuzzi, donde como mucho, cruzo alguna palabra con las divertidas abuelas que hacen acuagym en la piscina de al lado. Y ya en la clase adopto mi pose de alumna seria y concentrada para compensar lo patosa que soy en el agua.

Pero, hoy, al salir, una chica a la que no había visto antes, me ha sorprendido con una frase que me ha recordado otros tiempos y otros contextos: "tu cara me suena". De sobra sabía yo por donde derivaría la conversación, pero he intentado dar algún rodeo con la firme esperanza de no confirmar mis intuiciones. -El trabajo, ¿tal vez?- he dicho yo con poca convicción. Pero no he sabido prolongar el juego: -¿Nos hemos visto en La Arrixaca? -Era evidente que no, que yo no la había visto antes, pero he afirmado sabiendo muy bien a donde nos conducirían sus palabras: cáncer de mama detectado hace ya varios años, después una rotura en el hombro a consecuencia tal vez de la metástasis en la columna. Ahora funciona a base de morfina porque apenas puede soportar el dolor. Tiene mi edad y me ha gustado su forma de reconocerme. Yo solo he tardado unos segundos en saltarme uno a uno todos mis firmes propósitos invitándola a café el próximo día.

Quizá sea cierto, como dice B., mi profesora de pilates, que "solo atraemos a quien por vibración, afinidad, sincronicidad y correspondencia es afín a nuestro ser" 

To be continued.



domingo, 9 de febrero de 2014

"EL PULSO DIFERENTE DE LAS COSAS"




"No sabemos cómo regresar a nosotros mismos desde algunos lugares, desde algunas personas"

Patricia Esteban Erles





Debí estar prevenida ante tu silencio. También yo callé mucho en aquella comida que se alargó hasta bien entrada la madrugada. De sobra sé que esas son en realidad las personas más peligrosas "porque son capaces de extremar el significado de cada palabra que pronuncian". Bien entrada la tarde, cuando yo ya había bajado mis alertas e iba ya por las cervezas con alcohol, empezaste a hablar de ti sin ningún tipo de reparo ni contención y poco a poco nuestras voces se fueron apagando hasta que nos dejaste a oscuras "con el pulso diferente de las cosas"

Por eso hoy, que yo no sé muy bien como regresar a mí misma después de haberte escuchado y de haber devorado tus palabras con la ansiedad y con la urgencia del que se sabe descubierto en ellas, no puedo más que guardar silencio. Me quedo con el regalo de estos días en los que yo "estrené las ganas de volver a vivir".
Gracias, Carmen

Os dejo solo un fragmento de su blog, uno de tantos en los que merece la pena entrar y detenerse y dejarse llevar para aprender, con suerte, "a entender el caminar del río sin ver el agua"

La elección de vivir

"En más de una ocasión me han preguntado, como conclusión última y definitiva a mi relato: Y si tan mal lo pasas, ¿te merece la pena seguir adelante? Mi respuesta a tan reconfortante pregunta: Sí. Rotundamente. Y las miradas de asombro son varias. Entonces sé con toda seguridad que esa persona, aparte de ser un desecho de delicadeza, es tonta y le hacen falta dos palos en su vida rosa Barbie.

¿De verdad se puede pensar que todo es así de fácil? Ahora me apetece vivir, ahora no. Un capricho del momento. En fin, yo no soy médica, pero tengo entendido que si estiras la pata no puedes volver a levantarte, aunque no me hagáis mucho caso que igual estoy antigua…

El caso, yo he considerado ambas opciones, sí, no me da miedo admitirlo. Pero por muy horrible, injusta y cruel que me pueda parecer la vida a veces, y por muchos momentos amargos que me cause la ataxia, me merece la pena vivirla hasta el final (...)

Cuando eliges vivir estás eligiendo cambiar, desarrollarte, experimentar, equivocarte, física y emocionalmente.  Pero una buena experiencia sólo se consigue cuando asumes riesgos, y la vida está llena de riesgos. Decisiones buenas o malas, consecuencias, circunstancias, actitudes y aptitudes, y nuestra reacción ante ello. Evolución (...)

Gracias a la ataxia sé de primera mano  que la vida misma es un riesgo, y cuantas más ganas tenga uno de vivirla, más riesgos habrá que correr.

Pero no me importa, yo elijo vivir. Con toda mi experiencia. Con todos mis riegos"




jueves, 6 de febrero de 2014

DEUDAS SALDADAS.


"Hemos quemado el miedo, hemos mirado frente a frente al
dolor
antes de merecer esta esperanza"


Juan Gelman

Llevábamos días compartiendo su misma emoción: por fin D. iba a ver a C. Quizás era cierta la jactancia con la que decía conocerla, pero esta vez, más allá de las palabras, podría ponerle cara y sabor y tacto a aquella chica de apariencia frágil y sonrisa infinita a la que no había visto sino en fotografías. Habíamos comenzado a esperarla con la misma ilusión que él. Y su historia, contada a retazos en los pasillos de aquel hospital, nos fue contagiando de sus terribles ganas de estar vivo. 

Rara vez basta con ser testigo del amor para experimentar que algo en tu forma de entender el mundo ha cambiado. Pocas veces la sola contemplación de dos personas que se quieren nos vuelve mejores personas de lo que fuimos antes. Pero hoy, tengo la certeza de que todos los que los hemos visto juntos hemos experimentado la misma sensación que yo he tenido cuando los he llevado a casa: al cerrar la puerta tras de mí, he olvidado por un momento las mil maniobras imposibles con la silla de ella y el andador de él y por un instante algo de su recién estrenado amor me he llevado conmigo. Siento que hemos sido testigos excepcionales de, posiblemente, una de las más hermosas historias de amor. Al menos hoy, dormiré con la sensación de que una pequeña parte de la deuda que el mundo tiene con personas tan especiales como C. y D. empieza a estar saldada.


lunes, 3 de febrero de 2014

MICRORRELATO


Llevaba semanas alertado por los síntomas. Había hecho todo lo posible por acallarlos. A ratos, nada encontraba fuera de lo normal y regresaba complacido a su rutina, convencido de que todo había sido una falsa alarma. Pero al momento, volvía, con gran incertidumbre, a experimentarlos uno a uno. Aún no se lo había dicho a nadie, ni siquiera a su médico. De sobra conocía el diagnóstico y que aquella era una recaída más de las muchas que ya acumulaba en su historial. Comprobó los síntomas por última vez: "desmayarse, atreverse, estar furioso" - el corazón comenzó a latirle con fuerza-; "áspero, tierno, liberal, esquivo" -siguió leyendo con ansiedad-; "alentado, mortal, difunto, vivo" -quiso salir huyendo-; "leal, traidor, cobarde y animoso" -se saltó algunos versos-; "huir el rostro al claro desengaño" -se supo perdido-; "beber veneno por licor suave"- era ya irremediable-; "creer que el cielo en un infierno cabe" - estaba firmada su propia condena-; "dar la vida y el alma a un desengaño"- se supo herido-; "esto es amor, quien lo probó lo sabe" -se supo muerto-


sábado, 1 de febrero de 2014

ANTES DEL DÍA





"¡Cómo brillan al sol los hijos no nacidos!
Blanco es el mes de enero, negras las olas que visitan la isla.
No habrá que enseñarles ni a nacer ni a morir.
El mundo será esa claridad que nos pierde, los abismos de sal,
la fronda de oscuras esperanzas, el vuelo del solitario corredor que se alcanza a sí mismo.
Un círculo en el aire para atrapar algo de lo perdido.
El sueño de ayer, la imagen que se escapa entre dos aguas,
que se multiplica y transforma hasta no ser sino el agua misma,
el brillo deslumbrante, instantáneo, de los propios deseos.
Mirada perdida en sí misma que se devuelve y recorre
como un desierto familiar
Siempre al centro. Encrucijada o astro, efímera explosión
de plumas, corazón sin reposo alentando todos los vientos.
¡Cómo brillan al sol los hijos no nacidos!
¿Qué clase de sueño traerán? Primera estrella destruida,
primer dolor, primer grito.
Golpe contra todo, contra sí mismo"

Blanca Varela, "Antes del día" 

Quizá con el tiempo recuerdes la risa de estos días, los largos paseos al sol y los cuidados constantes de tu compañero como el auténtico conjuro contra la mala suerte. Pero lo único real hoy es que como uno de esos días que presagian tormentas que no acaban de romper, te despertaste de madrugada, alertada por oscuros presagios que solo se acallaron al amanecer. A la tarde, incapaz de eludir la tormenta, comenzó a llover una lluvia intensa, densa, roja, tras la que te fuiste dejando ir lenta y dolorosamente. 

Han pasado ya muchos años, pero aún recuerdo ese oscuro y secreto momento en que también yo aprendí por primera vez a calibrar el auténtico peso de la soledad y comprendí realmente la hondura del saberme mujer. Me acostumbré con dificultad a sobrellevar la tristeza, una tristeza que pronto se trasformó en culpa y en la que también tuve que aprender a reconocerme. 

Pero este fue un duelo con fecha de caducidad y la llegada del segundo hijo marcó el fin oficial de la pena, desahuciada por el torrente de felicidad con la que nos inundó una vez más la vida. Y dejé de hablar de mi pérdida, convencida de que ni siquiera su padre podría entender esa obstinación en recordar. Y solo años después, cuando pude compartir las pérdidas de otras mujeres, entendí que cada una de ellas, igual que yo, albergaba para siempre en su recuerdo la memoria del hijo muerto.

Pero aunque hoy no lo creas, estoy convencida de que una mañana despertarás con la certeza de que has adquirido la sabiduría ancestral de miles de mujeres que mucho antes incluso de que nosotras existiéramos supieron:

"Hacer la luz aunque
cueste la noche, aunque sea la muerte el cielo que 
abre y el océano nada más que un abismo creado a ciegas"