domingo, 30 de junio de 2013

MI EXPERIENCIA SOBRE EL CÁNCER



El cáncer visto por Jorge



Yo habría sido del todo incapaz de escribir este título, pero en cambio, Belén, a sus diez años, el otro día, justo al comienzo de las vacaciones que es cuando ella empieza con sus lecturas y sus relatos, me sorprendió con este texto que transcribo tal y como me lo enseñó.

El día que mi madre me contó su enfermedad me asustó un poco, pero me regaló un libro que explicaba que se le iba a caer el pelo y que estaría muy cansada. Le están poniendo una medicación llamada "quimio". La quimio es una medicación que la agota (nunca penséis que vuestra madre no quiere estar con vosotros).

Pasados los meses me he dado cuenta de que mi madre es muy fuerte. Ahora mi madre lleva peluca porque se le ha caído el pelo (yo ya me he acostumbrado, y mi hermano también) También le pasa algo en las manos y en los pies. Mi madre está haciendo lo que puede para que nos sintamos a gusto.

Yo personalmente estoy cambiando y colaboro más en casa. Hay días en los que mi madre está muy cansada y nos quedamos con nuestros abuelos. Todos los días rezamos al señor para que cure a nuestra madre.

Después de estos cinco años tan complicados tras la muerte de su padre, Belén me sorprende con estas sencillas palabras que suponen toda una reconciliación conmigo y con su propia historia. Me siento orgullosa del largo proceso que también ella ha realizado a mi lado. Me maravillo una vez más ante el inmenso poder de la palabras.


domingo, 16 de junio de 2013

FE






Ana Omelusik
"Destellos del ocaso
acentúan los colores
después de la lluvia.
El cielo se inclina 
hasta tocar las flores de mi
jacarandá
que en grávida cascada
cubren el húmedo suelo..."



Ana Omelusik, del blog Improvisaciones e impresiones



Hoy nos han explicado todo el proceso: habrá que cortarle las ramas de la copa y dejarle solamente la cruz central; después, con sumo cuidado, habrá que sacarlo de la tierra evitando en todo momento dejar las raíces al descubierto; se asustará y en su nuevo emplazamiento sus raíces apenas absorberán agua, no por ello habrá que caer en el error de regar en exceso, podría morir. Las posibilidades son muchas, nos decía el  jardinero, se asustará, pero sobrevivirá. 

Contemplo mi árbol, ahora ya desde mi ventana. Nunca fue la clase de árbol que habría querido tener. Su encanto se reduce a unas cortas semanas en las que luce en todo su esplendor cientos de flores lilas que parecen amenazar con cubrir la ciudad con ese manto morado; su belleza efímera me recuerda constantemente la brevedad de las cosas que amo.

Ahora, después del trasplante, se muestra frágil, asustadizo, mutilado. Pero en otros momentos, cuando sopla el viento fuerte o amenaza el tórrido sol de medio día,  se muestra altivo y orgulloso pese a las ramas cercenadas, luchando tenazmente en su nueva tierra. 

Yo, a ratos, siento la profunda impotencia del que nada puede hacer por devolverlo al antiguo esplendor de la época de sus flores moradas. Pero adivino el nuevo ser que  alienta tímido en rus raíces. Me siento junto a él y espero. He aprendido una fe inquebrantable. 

"Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida, 
otro milagro de la primavera"