sábado, 30 de marzo de 2013

MICRORRELATO




Las mayores dificultades se producían en el momento en el que los indolentes funcionarios le pedían a los estupefactos familiares que rellenasen el motivo de la defunción. De lo único que estaban seguros es de que había muerto: minutos antes de que desapareciera por completo de nuestra vista, el forense llegó a tiempo de certificar que su cuerpo empezó a levitar a las 7 a.m. y que su imagen se esfumó cinco horas más tarde ante un estado de consternación generalizado. 

La autopsia que semanas más tarde recibieron no  permitía inferir con certeza absoluta la existencia de una causa constatable de  la muerte; aunque se apuntaban señales que evidenciaban una desproporcionada tensión originada, con toda seguridad, en la adopción de hábitos  de vida excesivamente saludables; del antiguo diagnóstico de cáncer, ni rastro: estaba curada. 




jueves, 28 de marzo de 2013

LIBRO DE VIAJE: CUARTA JORNADA, DESPEDIDA DEL MAR.


Por más que intente al despedirme
guardarte entero en mi recinto
de soledad, por más que quiera
beber tus ojos infinitos,
tus largas tardes plateadas,
tu vasto gesto, gris y frío,
sé que al volver a tus orillas
nos sentiremos muy distintos.
Nunca jamás volveré a verte
con estos ojos que hoy te miro (...)

¡Y que ahora tenga que dejarte
para emprender otro camino!...

Por más que intente al despedirme
llevar tu imagen, mar, conmigo;
por más que quiera traspasarte,
fijarte, exacto, en mis sentidos;
por más que busque tus cadenas
para negarme a mi destino,
yo sé que pronto estará rota
tu malla gris de tenues hilos.
Nunca jamás volveré a verte
con estos ojos que hoy te miro.

José Hierro, "Despedida del mar"


Rufino Tamayo



No sabía qué rumbo tomarían sus pasos los meses venideros. Apenas acertaba a desentrañar algunas confusas señales del mapa: sabía que estaba justo a mitad de camino y que, de forma brusca, el viaje volvía a dar un nuevo giro; la despedida de este mar se hacía inminente.


Era su cuarta jornada y, quizá llevado por la nostalgia de la despedida, apenas sentía nauseas y el miedo había desaparecido por completo. Aquel paisaje se había vuelto familiar y, liberado del miedo, empezaba a mirar con otros ojos. La llegada de pasajeros al barco era continua. Evitaba iniciar conversaciones que, intuía, derivarían en temas demasiado comunes, pero a ratos, escucharlos le producía una intensa emoción, como el día que inició su cuarta jornada: a su lado se sentó una chica que por su aspecto no tendría más de 20 años; estaba asustada, era su primer viaje; algunos intentaron aligerar el peso que arrastraba con palabras de aliento que de sobra conocía; pero, él solo deseaba abrazarla y decirle que era un viaje duro, y que daba miedo y que sabía cómo se sentía... Cuando llegó su turno, apenas acertó a levantarse apresurado de su asiento, no sin antes lanzarle una tímida mirada de complicidad. 


Empezaba a estar ya muy lejos de allí. Empezaba a soñar con otros horizontes.  Registraba cada sonido, cada olor, cada imagen que ese mar le había regalado como en su día conservó intacto el color del desierto. Era el único equipaje con el que contaba para recorrer un camino que adivinaba plagado de incógnitas que pondrían a prueba una vez más su inquebrantable valor.





martes, 26 de marzo de 2013

MICRORRELATO

"El alma de las personas consiste en su memoria"

Carmen Riera



Mujer escribiendo, Picasso


No se sorprendió al reconocerse en la trama de aquella novela que acababa de presentarse a los medios. No experimentó "alivio, ni humillación ni terror"; después de todo, ella no era más real que cualquiera de aquellos personajes. Sólo sintió frustrada su vocación de escritora. Tantos años pensando su propia vida en tercera persona, novelando su propia realidad para así digerirla mejor, justificando cada  nuevo revés de la fortuna por el bien de su obra  para esto: otra y no ella era la que promocionaba la novela al tiempo que ultimaba su discurso de ingreso en tan prestigiosa institución. 


domingo, 24 de marzo de 2013

OTRAS ÍTACAS


"Cuando emprendas tu viaje a Itaca 
pide que el camino sea largo, 
lleno de aventuras, lleno de experiencias. 
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes 
ni al colérico Poseidón, 
seres tales jamás hallarás en tu camino, 
si tu pensar es elevado, si selecta 
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo. 
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes 
ni al salvaje Poseidón encontrarás, 
si no los llevas dentro de tu alma, 
si no los yergue tu alma ante ti"
"Ítaca", Kavafis




Todo viaje esconde enigmáticas sorpresas: días de bonanza que se cumplen como promesas imposibles; espacios casi mágicos en los que recalar, donde hasta el hecho de respirar se carga de matices y significados desconocidos. Y las horas se alargan, cómplices de este tiempo que nunca computa al final de la partida. Justo ahí, en esa tierra de nadie, es donde se hacen los grandes descubrimientos: escondidas en un baúl olvidado en la bodega del barco, intactas pese al polvo acumulado gracias a la antigua costumbre de llevarlos protegidos con una funda para evitar la humedad, encontré antiguos  cuadernos de bitácora cargados de secretos. Me asomé a ellos con la misma emoción contenida de los marineros que buscaban una ruta alternativa hacia la India. Supe definitivamente que no hay viaje que se parezca porque cada viajero es diferente y elige una perspectiva única desde la que relatar su aventura.  

Y pensé que mi bitácora, cargada solo de literatura y de palabras, serviría de poco al viajero ávido de mapas y de rutas que conducen a tesoros escondidos. Yo solo tenía el viaje y había elegido de manera consciente narrar escondiéndome detrás de otras voces, usando otros rostros que me permitan ser yo de otra forma. Porque, al final, como decía Lauren Groff: "la ficción es el arte de decir la verdad a través de mentiras". Por eso, me sabía en la obligación de advertir a los que como yo dieran por casualidad con mi cuaderno que aunque la hallen pobre, Itaca no los ha engañado, confiando en que el viaje les haya dado la sabiduría de entender al fin "qué significan las Itacas"


sábado, 23 de marzo de 2013

UNA VENTANA AL MUNDO.


"Me levanto temprano, moribundo. 
Perezoso resucito, bienvenido al mundo. 
Con noticias asesinas me tomo el desayuno"
Ismael Serrano



"Morning sun", Edwar Hopper

¿Cómo la explotación de una mina de uranio lleva a un geólogo de 62 años a Arlit, al noroeste de Níger? ¿De qué manera su esposa consigue reunirse con él tras superar con éxito un tratamiento de quimioterapia? ¿Qué funesto plan los lleva en septiembre de 2010 a convertirse en rehenes de un grupo terrorista de Al Qaeda? ¿Por qué el 25 de febrero de 2011 liberan a la mujer argumentando razones humanitarias ? ¿Quién permite que dos años después él siga secuestrado? ¿Cómo es posible que desde enero los secuestrados tengan que huir también de las bombas que lanza la propia aviación francesa en un vano intento por frenar el avance de los terroristas? 
("Canto de amor a un marido rehén". El País 17 de marzo de 2013)

¿Cómo a un fraile franciscano de 39 años amenazado de muerte por ayudar en el refugio de Tenosique a los que atraviesan México en su camino hacia EEUU no le tiembla la voz al relatarlo por teléfono? ¿De donde saca el valor para denunciar los abusos a los que someten a los inmigrantes que suben a la "Bestia" (el tren que usan para cruzar Méjico), las desapariciones forzadas las violaciones a mujeres, las extorsiones? ¿Podrá la prensa internacional evitar que el temor de que quemen el albergue con gente dentro se haga realidad? 
("Fray Tomás, defensor de los migrantes, denuncia amenazas de muerte". El País, 20 de marzo de 2012)

¿Cómo es posible que el expresidente Efraín Riós Montt escuche sin rastro de emoción los relatos de las masacres perpetradas por el Ejército contra la población civil desarmada durante la guerra civil guatemalteca y en concreto durante su mandato entre 1982 y 1983? ¿Por qué la inmunidad de ser parlamentario le protegió durante años de responder por las atrocidades cometidas? ¿Cómo podía ilustrar sus discursos con citas bíblicas -marca de la iglesia evangélico-pentecostal que abrazó en el 78-mientras se le acusa del asesinato de al menos 1771 indígenas de la etnia maya ixil? 
(Juicio por genocidio en Guatemala. El País, 21 de marzo de 2013)

Me he acostumbrado a vivir sin dar respuesta a todos estos interrogantes. Durante años y de manera consciente, he evitado todo contacto con la realidad, intentado preservar mi inmunidad contra el dolor ajeno. Pero, desde que el dolor dejó de ser del otro, desde que la enfermedad me mantiene a ratos como simple espectadora del mundo, la realidad se abre de manera consciente, plena, dolorosa.

Porque Juan López Mateo y Pedro Álvarez Brito y Pedro Meléndez tuvieron que esperar más de 20 años, pero por fin sus voces se hacen escuchar, pese a la demora que supone que los testigos, todos ellos indígenas, no hablan español y necesitan intérpretes.

Porque fray Tomás se encadenó frente al Instituto Nacional de Migración e inició una huelga de hambre señalando como responsables no solo al crimen organizado sino también a las autoridades. "La solución no son los centros de detención, las políticas fronterizas ni la persecución de los migrantes, sino el libre tránsito. Lo único que buscan es llegar a su destino para poder trabajar"

Porque Françoise, antes de ser liberada, le regaló a Daniel los calcetines que usaba para dormir. Y dos años después confiesa con determinación: "Me gusta hablar de Daniel porque es hacer que exista"."Posee recursos intelectuales y espirituales para soportarlo". "Canto, leo y escribo para Daniel cartas"."Intento que el dolor no lo sea todo en mi vida".

Cualquiera de estos titulares encierra el germen de una novela. Hoy la realidad se debate en una constante lucha con la ficción  y confunde al ingenuo lector, que no sabe muy bien ante qué género se encuentra cuando abre las páginas de un periódico. Pero, cada una de estas noticias encierra, por encima de todo, una semilla resiliente que aún nos permite mantenernos aferrados a la certeza de la bondad humana.

jueves, 21 de marzo de 2013

MICRORRELATO

"Multitud aguada", M. Martín Morgado

"Para todos los que aún seguimos viendo a nuestros muertos..."

"Desde la muerte de Jorge, Claudia venía todas las tardes a recostarse en esta baranda, como si le agradara contemplar el río de gente (...) En aquella esquina clave (...) Claudia sabía, estaba absolutamente segura, que en algún instante, nunca era el mismo, aparecería Jorge, la imagen de Jorge, caminando entre los otros "



Mario Benedetti, Transparencia





El corazón le dio un vuelco. Pese a que no era la primera vez, nunca se terminó de acostumbrar a estos sobresaltos. Allí estaba su imagen de nuevo. Lo reconoció por primera vez en un vagón del tranvía, pero, después de unas cuantas miradas furtivas, recordó los versos de aquel cantautor: "perdone, pero creo que se ha equivocado/ disculpe, señorita, me recuerda tanto / a una mujer que conocí hace ya algunos años", y decidió bajarse a toda prisa en la siguiente parada. 

Meses más tarde, durante un viaje de negocios a Hamburgo, volvió a reconocerlo, incluso de espaldas, en la cola de aquel museo; solo el marcado acento alemán le hizo abandonar la idea de tocar educadamente su hombro a la espera de reconocer su rostro. 

Pero esta última vez, no cabía la menor duda, era él: lo vio de frente, en la barra de un bar cercano al Thysen, conversando con ese tono descreído que adoptaba en medio de sus frases más inspiradas.  Y en los pocos metros que la separaban desde su mesa a la barra, una sucesión de imágenes, noticias, cambios y desastres cruzaron vertiginosamente por su mente, y aliviada, pasó de largo, consciente de que abandonaba definitivamente aquella imagen en un mundo del que todavía se creían dueños y señores.

miércoles, 20 de marzo de 2013

LIBRO DE VIAJE: TERCERA JORNADA, EL CUMPLEAÑOS


"A la secta"


"Los gansos salvajes vuelan a través del cielo arriba,
su imagen refleja en el agua helada
abajo.
Los gansos no intentan emitir su imagen
sobre el agua,
ni el agua intenta retener la imagen de los 
gansos"

Poema de la época T`ang


Cada uno de ellos procedía de su particular naufragio. Habían ido llegando en sus naves maltrechas, pero al pisar tierra firme nadie  habría podido si quiera sospechar el Ulises que escondían debajo de sus impecables ropajes. No tardaron mucho en reconocerse. La casualidad o el azar los había llevado al mismo puerto y en pocos meses constituían el grupo más estable de todos los que pululaban por el muelle. Casi nunca hablaban del pasado. Eso los  perpetuaba en una actitud casi adolescente de dicha constante que generaba sospecha y recelo entre los desconocidos. 

Nos habíamos despedido meses atrás con discreción, camuflando el temor de no volver a encontrarnos en mucho tiempo. El recuerdo  de los buenos tiempos se había convertido en un conjuro con el que combatir el desaliento y la extenuación de las amenazadores noches de borrasca y la tediosa monotonía de los días de bonanza. Un día se repetía igual a otro...

Esa noche, un leve murmullo procedente de la cubierta del barco pareció contravenir las leyes invisibles que perpetuaban el ritmo inmutable del barco. Todos subimos alertados por la voz del capitán y, de repente, las vi: cuarenta lámparas decoradas con dibujos y caligrafías con mensajes de suerte habían sido lanzadas a la vez al cielo de nuestra solitaria embarcación y recordé la leyenda que da origen a la celebración conocida como el "Festival de las Linternas del Cielo" que se da en la zona montañosa de Pingxi en las afueras de Taipei. 

Se cuenta que hace muchos años un ave sagrada del Dios celestial fue asesinada por un cazador. Como represalia de lo acontecido, decidió quemar todas las casas de la tierra el día 15 de enero, según el calendario lunar. Pero este Dios tenía una hija que disfrutaba de una estrecha relación con los seres humanos por lo que les enseñó a confeccionar faroles y encender fuegos artificiales para engañar a su padre, que así creería que habían muerto todos a manos de sus guerreros. Desde entonces, las linternas del cielo se utilizan para pedir deseos y por ello son usadas casi de manera común en cualquier situación en la que se desee o se celebre algo.

No cabía la menor duda de que aquellas cuarenta lámparas eran para mí: una por cada año vivido. Pero, todos los que acodados en la cubierta del barco tuvimos la oportunidad de contemplar aquel insólito espectáculo, compartíamos una misma emoción: aquella era la constatación más real de que aún seguíamos vivos, henchidos de sueños y deseos. Y durante horas permanecimos inmóviles dejándonos ir tras aquellas linternas en el cielo.


martes, 19 de marzo de 2013

MICRORRELATO: MENTIRAS DESPIADADAS


"A mi hermana, que me regaló esta mentira"



Con el mismo cinismo con el que ella me preguntó -pero, ¿este pelo es natural o te has tenido que poner peluca?- yo le asesté en tono confidente -¿peluca?, no, ¿no notas que brillo tiene mi pelo ahora?, mira, toca, ¿has visto que fuerte lo tengo? Es que, y no lo comentes porque aún no lo quieren hacer público, están haciendo un experimento con muy pocas personas en España y yo soy una de las seleccionadas: al tiempo que me inyectan la quimio, me suministran una substancia natural extraída de una planta transgénica cuyos resultados, hasta ahora, son asombrosos.

Y se dio media vuelta, ante su cara de estupor, consciente de que una vez más, le había regalado varias sesiones de tertulia para las aburridas cenas de los sábados en las que, desde hacía tiempo, ella se sabía la protagonista indiscutible. 

lunes, 18 de marzo de 2013

FONCHITO Y LA LUNA



Fonchito y la luna. Mi primer Vargas Llosa. Editorial Alfaguara
Ahora que de lo único que dispongo es de tiempo, a falta de energía con la que salir a conquistar el mundo, me asomo expectante a través de las palabras a historias imposibles que me devuelven la fe en el "colorín, colorado" de los cuentos.

¿Quién no ha soñado con imposibles? ¿Acaso en algún momento de  pasión adolescente no nos atrevimos tímidamente a pedir un imposible? Esa primera vez es siempre la última, y así, con la urgencia que confiere siempre el fracaso, nos adentramos definitivamente en el mundo de los adultos, en el que pedir la luna  se convierte, casi siempre, en una provocación.

Pero, ¿qué pasaría si un día, a cambio de un beso alguien nos entregara la luna? Quizá, como por encanto, recobráramos la fe en el amor y en la felicidad y en los imposibles y volviéramos a leer  nuestra propia vida como un cuento que, esta vez sí, acaba con el: "y fueron felices para siempre".



jueves, 14 de marzo de 2013

LA RESILIENCIA O EL ANTIDESTINO


"A Ana, que me reveló esta palabra"

“El hombre no se destruye por sufrir, el hombre se destruye por sufrir sin sentido”.
Víctor Frankl.

Hace unos años descubrí una palabra fascinante que cambió el sentido de las cosas: la resiliencia. Hoy, empujada por nuevos acontecimientos vitales, esta forma de entender el sufrimiento actúa de protección contra los que me advierten sobre la mala suerte y el destino adverso de algunas vidas. 

Resiliencia es un nombre singular que alude en el campo de la física a la capacidad de los materiales de volver a su forma original cuando han sido forzados a cambiar o deformarse. En sicología,  el concepto de resiliencia se refiere a la facultad que tienen algunas personas para pasar por situaciones de vida adversas y, a pesar de ello, lograr salir transformados positivamente por dicha experiencia.

Pero quizá la mejor forma de entender el concepto resida en una observación procedente de la propia naturaleza. Hasta ahora, he de reconocer que no sabía por qué las otras generaban perlas en su interior: cuando entran granos de arena al interior de las ostras, estas segregan nácar y de este nácar reactivo ante un grano invasor, nace una perla. Frente a una invasión no deseada, la ostra actúa generando algo de una indudable belleza.

Me vais a permitir que vaya un poco más allá y os cuente sólo una historia de las que aparecen en el libro La resiliencia. Crecer desde la adversidad de Anna Forés y Jordi Grané. Lleva el significativo título de: “Más fuerte que el odio”.

Cuando tenía tres años, la madre de Tim Guénard lo ató a un poste del tendido eléctrico y lo abandonó en medio del bosque. Dormía desnudo en la casita de su perro cuando tenía cuatro años. A los cinco, precisamente el día de su aniversario, su padre le propinó una paliza brutal que lo desfiguró (le rompió las piernas y la nariz).

No sabe casi ni hablar. A los siete años, ingresa en un orfanato y es maltratado por parte de la institución. A los nueve años, también el día de su aniversario, fracasa en su intento reiterado de suicidarse. A los once, entra en el correccional después de ser acusado injustamente de incendiar el granero de la granja donde estaba acogido. A los doce, se fuga. A los trece años es violado por un señor elegante de los barrios altos parisinos; y a los catorce, es prostituido en Montparnasse.

Si ante una infancia tan dura, pidiésemos a la gente que hiciese un ejercicio de hipótesis biográfica  y avanzase su final, la mayor parte coincidiría en vaticinar una situación poco esperanzadora para Tim: drogadicto, maltratador, muerto y enterrado. Nada más alejado de la realidad: Phillipe Guénard (1958), además de ser autor del libro Más fuertes que el odio, es padre de familia de cuatro hijos. Se dedica a cuidar niñas y niños abandonados y maltratados. Ha creado la asociación “Altruisme”.

Tim aprendió a crecer con tres grandes sueños: convertirse en el jefe de una banda, conseguir ser expulsado de un correccional y vengarse matando a su padre. Hizo realidad las dos primeras. Ahora quiere a su padre. Como él mismo explica a menudo, él es la prueba palpable de que no hay heridas que no puedan cicatrizar lentamente con amor.

Tim Guénard es una persona resiliente. Una buena manera de entender qué entendemos por resiliencia es reproducir las palabras del mismo Tim: “el hombre es libre de alterar plenamente su destino, para lo mejor y para lo peor. Yo, Tim Guénard, hijo de alcohólico, niño abandonado, he hecho errar el golpe a la fatalidad. He hecho mentir a la genética. Este es mi orgullo”.

Como él mismo apunta, “la resiliencia es un canto a la libertad, un no rotundo a todo tipo de determinismo. La mayoría de determinismos humanos no son definitivos: no estamos en manos del destino o de la fatalidad”. El relato de nuestra historia nos remite al pasado para explicar el presente, pero nunca cierra el futuro. Ésa es la razón por la cual decimos que la resiliencia enmarca un antidestino.

De procesos resilientes hay muchos ejemplos: personajes reales conocidos (Víctor Frankl, padre de la sicología humanista; María Callas, famosa cantante de ópera; Ludwin van Beethoven, el compositor; o el neurólogo y uno de los padres de la resiliencia, Boris Cyrulnik), personajes bíblicos (Job y su paciencia), personajes cercanos…

Hace años, cuando mis hijos perdieron a su padre, intuí que nuestra reacción al sufrimiento nos ofrecía la posibilidad de cambiar nuestra  suerte y defendernos de las previsibles consecuencias de la muerte. Esa muerte nos cambió a todos: a mí misma, a mis padres, a mis hermanos, a mis hijos... Y hoy, años más tarde, he de decir que nunca volvimos a ser los mismos, que nuestra biografía no podría entenderse sin ese acontecimiento que cambió nuestras vidas, pero que nos transformó en personas resilientes, personas que supieron crecer pese a la dureza de los acontecimientos. 

Recuerdo las palabras de mi madre cuando le comuniqué que tenía un cáncer: "esto es como te lo quieras tomar". Al principio me sentí desconcertada, esperaba una gran tragedia que tardaría semanas en resolverse. Pero, a los pocos días, entendí el mensaje resiliente que escondían sus palabras. Y decidimos tomarlo, como ya bien habíamos aprendido: con serenidad, con discreción, con sentido del humor incluso, estrechando aún más si cabe los lazos de ayuda  y protección. 

Por eso, en este momento, me siento muy orgullosa de los que me rodean, especialmente de mis hijos. Este es su segundo posicionamiento ante la adversidad en su corta vida y, sinceramente, creo que han sabido responder con valentía.  Estoy convencida de que cuando crezcan sabrán de forma innata lo que significa la resiliencia. Lo han aprendido desde muy pronto, de los que eligen resistir, una resistencia sencilla, diaria... conscientes de que, cada día, su resiliencia es también su antidestino.

“Vive como si vivieses por segunda vez”.
Víctor Frankl


martes, 12 de marzo de 2013

MICRORRELATO: EL DOLOR


"Las palabras no curan, pero convierten los fantasmas en realidades"
Nuria Barrios

Ya está aquí. Lo advertí desde que puso el pie en el rellano. Ha entrado sin decoro, indiferente a las voces chillonas de la inoportuna visita que llevaba horas despidiéndose; tan inoportuna como la suya. Pero, él viene a quedarse, bien lo sé. Y, aunque corro a esconderme, dejándolo todo a su suerte, concentrado en ovillarme para que apenas se note mi respiración, sé que dará conmigo. Y no  me consuela saber que es incorpóreo, que se trata solo de una sensación física, de un dolor más: una punzada, un desgarro, una sacudida... Cuando dé conmigo, al fin podré defenderme porque mis palabras, esta vez, habrán convertido al más aterrador de mis fantasmas en una criatura real, tan real como mi propia existencia.

lunes, 11 de marzo de 2013

MICRORRELATO: UNA PARTIDA DE RISK




Jugaste a conquistar el mundo alentado por tus sueños de megalómano, comandado por el programa de tu héroe de juventud.Conseguiste tu quimera a cambio solo de un puñado de petroleo. Pero, la partida se acabó antes de tiempo y finalmente no tuviste el valor de confesarte que, como en el cuento de Borges, también tú eras una apariencia y que otro más grande que tú, tu  admirado comandante en jefe, te estaba soñando.

domingo, 10 de marzo de 2013

MICRORRELATO


Su adolescencia estuvo marcada por una eterna propensión al llanto que, con el tiempo, se fue limitando a un mero acto simbólico: una vez al mes, si la vida apretaba, se sabía en el derecho de llorar; daba igual que el día hubiera salido soleado o amenazara tormenta; igual daba el resultado final de la jornada, aceptable o pernicioso; era ese el día señalado y había que emplearse en ello, a veces con dedicación, en ocasiones con desgana. Años después, la vida apretó, y apretó tanto que el llanto se volvió inútil y abandonó definitivamente a su suerte a aquel adolescente perdido en la memoria del adulto que ahora era. 

Hasta que la vida, fiel a sus costumbres, volvió a apremiarlo con toda su aspereza pero, benévola, tuvo a bien devolverlo al antiguo rito adolescente de los llantos mensuales. Si bien, ironías de su suerte, solo podía hacerlo muy despacito y con cuidado de no excederse: la consciencia de que durante unos días, hasta sus lágrimas se convertían en una sustancia altamente contaminada, frenaba su llanto. Pero, aquella constituía,  sin que él lo supiera aún, su legítima contención contra la tristeza, su mejor lance en esa apuesta esforzada con su suerte.

viernes, 8 de marzo de 2013

LIBRO DE VIAJE: TERCERA JORNADA



"En ti estás todo, mar, y sin embargo,
¡qué sin ti estás, qué solo,

qué lejos, siempre, de ti mismo!
Abierto en mil heridas, cada instante,
cual mi frente,
tus olas van, como mis pensamientos,
y vienen, van y vienen,
besándose, apartándose,
en un eterno conocerse,
mar, y desconocerse"

Juan Ramón Jiménez, "Soledad"

Nunca le gustaron los barcos. Lo supo el año que consiguió ver cumplido su sueño de vivir frente al mar. ¡Cuántas noches se encogía entre las mantas, sobrecogido por estruendo de las olas, que  amenazaban con estrellarse contra su ventana! ¡Qué paz los días en los que se quedaba dormido con el murmullo de un mar que parecía perderse en lo infinito! Se había convertido definitivamente en un contemplativo del mar. Había aprendido de los marineros a amarlo y temerlo con la misma intensidad, aunque él nunca embarcaba, pese a sus generosos ofrecimientos.

Pero de manera imprevista, desde hacía ya varios meses, y en contra de su natural instinto, empezó a aventurarse, cada tres semanas, a subir en una barcaza de dimensiones insospechadas. De manera apresurada, dada la inminencia de la partida, el capitán le entregó un mapa con las distintas escalas que el barco iría realizando y le marcó en cuál de ellas finalizaría  su viaje. Apenas quiso hablarle de los pormenores del viaje, pero le entregó un cuaderno de bitácora y le sugirió que no se separara de él: -acabará convirtiéndose en tu mejor aliado- le garantizó.

Empezó a intuir las dificultades a las pocas horas de poner un pie en el barco. El capitán lo había prevenido contra las nauseas, aunque también le había permitido albergar la esperanza de ser uno de los escasos elegidos inmunes a ellas. Pero no hubo tiempo si quiera de que aquella idea acabara convirtiéndose en una esperanza porque la realidad pronto se encargó de acabar ella.

Esta era su tercera jornada. Se sentía orgulloso. La primera fue fácil: la incertidumbre ante lo desconocido lo mantuvo ocupado, anotando en su bitácora hasta el más mínimo cambio. La segunda escala fue la más dura: pasó las tres semanas enfermo, escondido en la bodega del barco donde apenas podía ver la luz del sol. Y ahora, ya se abría paso el segundo día de su tercera escala y por encima de las nauseas y el agotamiento triunfaba su natural optimismo, en el que estaba seguro, debería aplicarse como si su propio destino perteneciese a su esperanza. 


jueves, 7 de marzo de 2013

MICRORRELATO: MANÍAS DE ESCRITORES




Cuando la policía entró, alertada por los gritos de los vecinos, nadie pudo imaginar que lo encontrarían con el cuello de la i griega entre las manos. Después de muchas discusiones inútiles, no había conseguido evitar que tuviera que ser la suya, precisamente, la que liderase el grupo que a las pocas horas de anunciarse la reforma ya se dejaba fotografiar con el vergonzoso nombre de "ye" impreso en su flamante DNI.

miércoles, 6 de marzo de 2013

MICRORRELATO: UNA MENTE MARAVILLOSA





Porque usted me asegura que al llegar al que hace número ocho me curaré y yo he conseguido instalarme en ese estadio de fe ciega que nada cuestiona, me sé a salvo aún de caer en la tentación de la locura o el desconsuelo. Porque, si no, le aseguro que empezaría a pensar que todo esto no es más que un complot magníficamente concebido para ir convirtiéndome, de manera impune y sin testigos, en un ser incorpóreo, casi irreal. 

martes, 5 de marzo de 2013

MICRORRELATO: CENICIENTA



Cuando abrió la puerta, lo reconoció de inmediato. Sabía a qué había venido, pero se sintió desconcertada al comprobar que no estaba solo. El breve instante en el que se giró mientras los hacía pasar fue suficiente para revivir la provisionalidad de aquella mágica noche. 

El lacayo procedió a entregarle lo que con tanta prisa había olvidado. Conmovida, comprendió que el príncipe no se dejaba asustar por una belleza de quita y pon.

lunes, 4 de marzo de 2013

MICRORRELATO




Todos los días, después de desayunar, a veces, incluso, durante el desayuno, adoptaba ese aire circunspecto que tan bien sabía fingir ante sus jefes y procedía al análisis concienzudo de cada uno de los correos que, por pereza o por abandono, aún no había dado de baja en su cuenta. Además -se decía- "¡si no tengo nada mejor que hacer!"

Ese ejercicio contra el aburrimiento se había ido convirtiendo con el tiempo en una de las actividades más ceremoniosas del día. Sabía que algunos lo compartían con él. Le constaba que muchos jugaban a hacer como que nada había sucedido, e intentaban mantener inalterada una copia de la rutina diaria de su vida anterior.

Aquella mañana, abrió de manera invariable el correo. Y de repente, lo vio: "viaje a Estambul entre especias, incienso y mezquitas desde 4 noches con vuelos, 479e" Sabía que la mayoría  de los ociosos forzados que seguían leyendo este tipo de publicidad no disponían del dinero: constituía un mero pretexto para la ensoñación; él, sí. Lo planeó minuciosamente. Con un poco de suerte, nadie lo echaría en falta hasta la hora del desayuno, momento en el que siempre era objeto de algún comentario sarcástico por parte de los que tan generosamente le permitían un ratito sin la camisa de fuerzas, en ese que consideraban, su único momento de lucidez del día. 


domingo, 3 de marzo de 2013

JUBILACIONES FORZOSAS






“¿Maestro, por dónde empezaría si le tocara gobernar un país?”. Confucio les respondió: “Empezaría por mejorar el lenguaje”. Asombrados, sus discípulos afirmaron que esa respuesta nada tenía que ver con la pregunta y volvieron a preguntar: “¿Maestro, qué tiene que ver el lenguaje con el gobierno de un país?”. Entonces Confucio les respondió lo siguiente: “Si el lenguaje carece de precisión, lo que se dice es falso. Si lo que se dice no es verdadero, entonces las actuaciones tampoco son verdaderas. Y si no hay actuaciones (obras) verdaderas, entonces no florecen el arte ni la moral. Si no florecen el arte y la moral, entonces no existe la justicia. Si no existe la justicia, entonces la nación no sabrá cuál es la ruta a seguir: será una nave en llamas y a la deriva”.

Comentario al artículo de Antonio Muñoz Molina en su blog el 27 de febrero: Una vez más las palabras



En los últimos meses, empiezo a ser testigo de muchas jubilaciones. Algunas de ellas, deseadas desde hace años: "enseñar cansa"; otras, no. Quizá, de lo que hoy no somos conscientes es de la irremediable orfandad que supone perder contra su voluntad a docentes en el período de su vida en el que han alcanzado un saber hacer, fruto de la experiencia de tantos años, que revierte en las generaciones jóvenes y que sirve de guía para los que aún seguimos ensayando, aprendiendo y equivocándonos. 

Pero las ratas hace tiempo que corren a sus anchas por este barco y el olor del miedo empieza a impregnarlo todo. Cada mes es un rumor nuevo que acaba cobrando vida: que si perderíamos la extra, que si nos aumentarían las horas, que si tardarían dos semanas en mandar sustituto para las bajas, que si la Música y la Plástica se convertirán en asignaturas optativas... Y ahora esto: hasta la fecha, uno se podía jubilar a los 60 años cobrando el cien por cien de su sueldo siempre que se hubiese permanecido en activo ininterrumpidamente en los quince años anteriores a la presentación de la solicitud. Esta era la llamada jubilación LOGSE y posteriormente llamada jubilación LOE. Esta expiraba en agosto de 2011, pero de forma excepcional se mantuvo hasta el 2013. El plazo pues, se cumple.

Para muchos, se plantea la disyuntiva de permanecer o marcharse. Permanecer supone, en cualquier caso, pagar un alto precio, imposible ya para este sector -se rumorea la subida a 22 horas lectivas el próximo curso-; supondría presentarse voluntario para las galeras, como los antiguos delincuentes que tras acabar su condena´, decidían quedarse a cambio de un mísero sueldo. De modo, que solo queda la opción de irse, lo más dignamente posible, ahora que aún están a tiempo. 

El resto, contemplamos maniatados cómo tiran por la borda a los compañeros que en muchos centros sirvieron de guía y referente no solo en el ámbito puramente académico, sino en el terreno social y humano. Admiro algo generalizado en todos ellos: la pasión por enseñar, que ni las arrebatadas reformas, ni los lacerantes recortes, ni la mala gestión de nuestros políticos han conseguido arrebatarles. Pero, hoy más que nunca, releo las palabras de Confucio y advierto que que ya no desciframos cuál es la ruta a seguir y nos sabemos definitivamente en "una nave en llamas y a la deriva".

¡Mi más sentido pésame!







viernes, 1 de marzo de 2013

MICRORRELATO

Ilustración de Tierno Beauregard




Podría haber escogido otro camino; podría haber sido más desconfiada; podría, incluso, haber buscado alguna excusa para evitar lo irremediable...
Pero, ella, en el fondo, sabía que, sin el lobo, jamás habría llegado a convertirse en Caperucita.