viernes, 27 de abril de 2018

SIN SOLUCIÓN DE CONTINUIDAD

"Abril es el mes más cruel: engendra
lilas de la tierra muerta, mezcla
recuerdos y anhelos, despierta
inertes raíces con lluvias primaverales"

"El entierro de los muertos", T.S. Eliot



"El vacío del alma", escultura en bronce de Jean Louis Corby, Ginebra


Habito un cuerpo
apenas un caparazón inerte
un pecio reflotado
con su desnudo mascarón de proa 
a la intemperie

Tú pronuncias mi nombre
otra que no soy yo te vuelve el rostro
y tu boca se quiebra
en el salobre polvo del recuerdo

Debería bastarme
-me digo-
este latir desnudo
esta triste orfandad 
sin un pasado siquiera que echarse a la boca

Pero nunca es suficiente con sobrevivir
la sangre aún joven
reclama un cuerpo
urgido de deseo
un paso franco
al corazón 

Cinco años
ya pasó todo
ni rastro del miedo ni
de la esperanza 
-debía advertírtelo-
este es el precio 
de los que sobreviven.


viernes, 6 de abril de 2018

PECIOS HUNDIDOS

"Si existe una forma de vida cuando acabe la muerte,
estas playas doradas sabrán de mí" 

Sexton, Anne. "Sobre las dunas"


Arrecife de las sirenas ( Cabo de Gata)


No enarboles banderas blancas 
en mitad de la noche 
él no vendrá a buscarte
Las gaviotas insomnes 
picotearán tu ojos ciegos 
las anémonas venenosas 
harán nido en tu boca 
y al fin 
solo un rumor salobre 
en el fondo del corazón 
cual pecio abandonado 
a su suerte 
de fe de la otra vida 
sea testigo de este dolor.


martes, 3 de abril de 2018

ENCUENTROS

"El azar juega con un caleidoscopio.
Millones de cristales de colores brillan.
Y de pronto el azar de Juanito,
tintín con el cristal de Margarita.
Ya ves, en el mismo hotel"

Szymborska, W. Paisaje con grano de arena

ro_rub


A los que seguimos siendo en algún lugar de mi memoria


Era la primera vez que se me moría un muerto que estaría condenado a seguir vivo. Después llegaron otros, que se fueron ensartando como perlas salvajes tras este nudo prieto que aún hoy me oprime la garganta. Aquellos días te lloré como se le llora a los muertos que no son de carne y hueso, de noche y a oscuras, cuando los recuerdos se quitan la mordaza y cantan con voz desafinada el aria triste de su historia. Tú, pese a la dentellada, seguiste avanzando. Años más tarde, me contaron que te casaste y que tuviste hijos y que, incluso, eras feliz. No había vuelto a verte hasta hoy, en esta cola de los últimos retardados de un hotel londinense. En esto no hemos cambiado: seguíamos siendo los últimos en desayunar. Mientras hacíamos las presentaciones pertinentes, yo miraba la cara de tus hijos buscando parecidos inverosímiles con los míos. Cuando me vine a dar cuenta, las lágrimas caían sobre la mesa de los cruasanes. Apenas pude tragar el café amargo del bufet: diez años con sus muertes reales habían caído sobre nosotros. Como una autómata traté de abandonar el comedor sin volver la vista atrás por no convertir de nuevo tu recuerdo en la más triste de las estatuas de sal. 


lunes, 26 de marzo de 2018

ENIGMAS


«Walk within the Riddle» (Caminar en el enigma)

Pasaje de: Dickinson, Emily. Poemas a la muerte


ro_rub


Ayer vi el realmpago en tus ojos
apenas anunciado
en el agónico crujido
de tu respiración 
Por un instante
nos visitó la muerte
dejando tras de sí
el desorden de los platos
sobre la mesa
el temblor de unas manos
que abrazan
la carne desmadejada
de tu cuerpo
y ese sabor que deja 
el miedo 
en la garganta 
en los que ya conocen
la pérdida*



*Inevitable, tener como trasfondo siempre, el magnífico poema de Raquel Lanseros: "Un joven poeta recuerda a su padre"



martes, 20 de marzo de 2018

MADRID


"La esperanza bien vale un pedazo de pan diario"*



"El hombre que se tambalea", A. Giacometti

A M.,que me regaló la esperanza

Madrid es siempre un acto de fe. Tumbada como tantas veces sobre una camilla, mis ojos se pierden frente al gigantesco ventanal de un cuarto piso que mira, irreverente, hacia La Castellana. Apenas cinco minutos le bastan al reputado doctor para emitir un diagnóstico sobre mi pelo, casi inaudible para quien ha realizado un viaje tan largo para llegar hasta allí. Setenta y cinco euros más tarde y dos sesiones seguidas de tratamiento (de coste adicional) como hacen todos los que no viven en Madrid, zanjan cualquier posibilidad de duda. ¡Ah! ¿pero son muchos los que vienen de fuera? -me pregunto ensimismada en mis cuentas- y pronto descubro el constante ir y venir de silenciosos pacientes que, en apenas quince minutos y sin necesidad de cita previa, se van con su esperanza inoculada bajo la piel; pobres hombres y mujeres que, como yo, venderían su alma al diablo. Bueno, como yo no, porque mi caso es diferente, me confieso a mí misma en su susurro:
-Madrid es tan solo un  acto de fe.
Poco importa la densidad y la caída de mi cabello, muy por debajo de las vitaminas que clavan bajo mi epidermis, yo sé que se abre paso, casi a tientas, uno de mis actos de fe más honestos: el querer creer que, pese a todo, estoy a salvo, para siempre, de esta enfermedad.


*De un relato que leí de adolescente: un preso de  un campo de concentración debe guardar un pedazo de pan diario con el que alimentarse cuando él y su libertador estén libres; llegado el día convenido, descubre el engaño al no ver ni rastro de sus mendrugos de pan.



domingo, 28 de enero de 2018

ANOTACIONES



El beso de Klimt en un muro devastado de Siria. Gamma Azzam



Una voluntad férrea puede mover montañas, pero el corazón de la piedra permanecerá inalterable. 






domingo, 14 de enero de 2018

LA HIDRA DE LERNA

"No hay cicatriz, por brutal que parezca,
que no encierre belleza.
Una historia puntual se cuenta en ella,
algún dolor. Pero también su fin.
Las cicatrices, pues, son las costuras
de la memoria,
un remate imperfecto que nos sana
dañándonos. La forma
que el tiempo encuentra
de que nunca olvidemos las heridas"

Piedad Bonet

ro_rub


Fui uno de los nueve trabajos de Hércules. Pero los escritores no contaron toda la verdad, quizá por no despertar la rabia de Hera, la esposa a la que Zeus , padre de Hércules, había sido infiel con una pobre mortal, Alcmena, su madre.

La fortaleza de Hércules no fue siempre sino la máscara tras la que esconder la infinita bondad de su corazón. Por eso, solo quiso, desde que tuvo noticias de su empresa, salvarme de mí misma, liberarme de las nueve cabezas que coronaban mi vigoroso cuerpo de serpiente, aniquilar el hedor que se extendía como un cáncer silencioso dentro de mí, curarme de la soledad del monstruo.

Por eso Hércules cortó las nueve cabezas, que fue cauterizando con el fuego purificador de su antorcha, asegurándose de que nunca volvieran a crecer. Al principio, pareció darme muerte, aplacando así la ira de Hera. Pero he de reconocer que Hércules me curó, aunque ahora no pueda reconocerme en las imágenes de los charcos; aunque ahora acaricie con tristeza el surco que dejó su espada en mi cuerpo; aunque ahora experimente por primera vez el miedo que veía reflejado en la mirada de mis víctimas; aunque ahora sepa, al fin, de la fragilidad humana que algunos llaman dolor, otros, los más osados, amor.